martes, 27 de diciembre de 2016

Mis Libros Leídos: "La liebre feliz y 26 cuentos más", de Dimitar Inkiow.

Inkiow, Dimitar (1982) La liebre feliz y 26 cuentos más. Edit. EVEREST, S. A. España.

He terminado de leer mi 15avo y último libro del año 2016: La liebre feliz y 26 cuentos más. Se trata de una colección de cuentos para niños que ha sido escrita por el autor búlgaro, Dimitar Inkiow (1932–2006), quien estudiara ingeniería de minas y más tarde, dirección escénica en la Academia de Arte Dramático de Sofía. Escribió varias obras de teatro antes de tener que abandonar el país en 1965 por problemas con el gobierno búlgaro. Se refugió en Alemania hasta 1991 y fue guionista radiofónico Radio freies Europa (Radio Free Europe) en Múnich. Escribió más de 100 libros traducidos a más de 25 idiomas.

Debo decir que éste libro es una de mis lecturas recordadas, pues la primera vez que lo leí tenía yo la edad de 8 años. Eso fue hace dos décadas. Por aquel entonces, no comprendía, en su totalidad, la dimensión de un texto literario y no me fijaba en los detalles, como ahora. Lo he leído de nuevo, con otros ojos, y me doy cuenta de que escribir para niños no es sencillo, hay que ser cuidadoso con lo que se dice. Algunos de estos cuentos son bastante simples, pero dejan una huella tenue de sensaciones que hacen pensar en la delgada línea que existe entre la ingenuidad y la inocencia.

Mi cuento favorito es, y ha sido desde la primera vez, El niño y el mago. Trata sobre un niño al que le gustan demasiado los helados. Es un “heladoimano”, si me permiten inventar la palabra. El chico no puede vivir sin los helados. Un día encuentra a un hombre viejo y decide ayudarlo, sólo por hacerlo, porque es un niño muy servicial. Cuando el hombre observa que son pocos los niños como él, le ofrece una recompensa. Le dice que es un mago y puede concederle el deseo que quiera. El niño no le cree y el mago le demuestra que sabe su nombre desde antes. Es Juanito. El niño sigue incrédulo, piensa que alguien más pudo habérselo dicho. Entonces, el mago hace que a su cartera le salgan tres pares de piernas para que así pueda andar sola. Juanito queda asombrado y no lo duda dos veces, le pide al mago que le conceda su deseo de tener su propia heladería, una para comer todos los helados que quiera. Así sucede y Juanito se encuentra en un paraíso de nieve que lleva su nombre. Come y come tantos helados, a cada instante, que comienza a sentirse enfermo. Se da cuenta de que no es eso lo que quiere y decide volver a su hábito de comer un helado semanal, comprándolo con el dinero que le dan sus padres. Con el tiempo, Juanito olvida que su heladería existe y nunca más vuelve a ver al mago, quien decide darle el sitio a otro niño que también es muy servicial pero que no gusta de los helados tanto como Juanito, quien entiende que no importa la recompensa, sino lo que sentimos al ayudar a otros.

Tras leer el libro de nuevo he descubierto que hay otros tres cuentos que son de mi agrado: El invierno y la flor, De cómo un mono venció a dos leones, y Por qué los elefantes tienen la nariz tan larga. Son aventuras de personas y animales que se mueven al interior de un mundo utópico en donde lo más perverso que puede ocurrir es que alguien diga una mentira o muera por su propia mano o avaricia. La vida es como un pétalo de rosa: un día está oculta, temerosa; al otro, ya se ha revelado. Es ésa la sensación que me deja este libro que, sin duda, leeré a mis hijos en un futuro, pero no con la intención de que aprendan algo, sino para que logren entender que toda palabra esconde una intención.


lunes, 26 de diciembre de 2016

Mis Libros Leídos: "Entrópicos/Entropics" (Edición Bilingüe), de Graciela Maglia

Maglia, Graciela (2013) Entrópicos/Entropics. Edit. Pontificia Universidad Javeriana. Bogotá, D. C.

Detrás de la selva, detrás de los mares, detrás de la montaña
       mi ojo te sigue mirando
y mi amor
con su vieja sirena de barco te sigue llamando.
La nostalgia es una vena rota por donde se escapa la vida.

El encuentro es inevitable.

Cuando acabe de correr todos los velos de mi sueño y convierta
       mi dolor en camino
saldré a buscarte por lejanos puertos entre sogas y gritos
       de marineros.
Entonces necesitaré mis pies.
Ahora solo me entrego a la navegación solitaria de la idea.

Nadie sabe de los secretos corredores de cada corazón.

Solitudo, Graciela Maglia


El libro número catorce de éste año es una colección de poemas en la que toda aventura es un viaje hacia el encuentro: “un viaje desesperado, un viaje del poeta que tienta el azar, la nada y el caos en desproporcionada desigualdad de fuerzas”. Se trata de un culto a las palabras en el que el viento y la marea se juntan para formar un cálido torbellino de poesía; ha sido escrito por la maestra argentina, mi maestra, Graciela Maglia: Doctora en Literatura, de la Universidad de París IV París-Sorbonne; Profesora Asociada y Directora de la Maestría en Literatura de la Pontificia Universidad Javeriana. Entre sus publicaciones se encuentran: Palenque (Colombia): oralidad, identidad y resistencia (2012), Si yo fuera tambó. Poesía selecta de Candelario Obeso y Jorge Artel. Edición crítica (2010) y De la machina imperial a la vereda tropical. Poesía, identidad y nación en el caribe afrohispánico (2009). Actualmente, se desempeña como docente de los posgrados en Creación Literaria, de la Universidad Central (Bogotá). Es una mujer talentosa, admirable, exquisita, de eso no hay duda.

A Graciela Maglia la conocí mientras tomaba mis estudios en el Departamento de Creación Literaria de la Universidad Central.
La clase parecía ser interesante, pero lo fue aún más cuando ésta mujer nacida en el país del tango llegó a hablar sobre literatura clásica y semiótica. Basta escucharla recitar poemas de Oliverio Girondo (1981–1967), o narrar pasajes de La Ilíada y La Odisea, para enamorarse de su maravillosa mente. En cuanto la vi, entendí que aún me falta demasiado por leer y que la vida es muy corta como para gastarla en pequeñeces sin sentido. Con el tiempo, aprendí bastante de boca de esta mujer y me di a la tarea de buscar algún libro de su autoría; me sorprendí al encontrar éste librito de poesía que en su interior tenía las más preciadas palabras. Debo decir, y no es por adular, que éste ha sido el mejor libro de poesía que he leído, puesto que me puso a pensar y a sentir como ninguno otro.

“La tierra baldía, the Waste Land, es sin duda el frío páramo y el calcinante desierto, la entropía del caos primigenio donde todo es potencia, probabilidad infinita y azarosa ¿Pero el trópico es un lugar cuando lo nombras: cuerpo polirrítmico, "abandonado y abandonante", salado, que espera ser encontrado, inevitablemente". Recomiendo la lectura de este libro a todos los que, sin duda, gustan de las palabras bien conjugadas, y los invito para que se encanten al interior del entrópico mundano.

jueves, 24 de noviembre de 2016

Mis libros leídos: "Mujeres de ojos grandes", de Ángeles Mastretta.


Mastretta, Ángeles (1990) Mujeres de ojos grandes. Edit. Planeta. Bogotá, 2009.

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Una reivindicación de la figura femenina en la literatura: de aquella que es hija, esposa, madre, abuela, mujer.

Éste libro de cuentos es el treceavo que leo en el año. Me fue recomendado por una amiga, que se encuentra fascinada con la narrativa de Ángeles Mastretta (1949–), y es que es una autora de lo más interesante: es mexicana de nacimiento, escritora por convicción y periodista de profesión. Inició su actividad creativa como poetisa hacia el año 1978, pero al no encontrar un impacto profundo entre los lectores, se decidió por la narrativa. Alcanzó el éxito en el mundo editorial tras publicar su libro Arráncame la vida (1985), una novela que había estado planeando por años y que le mereció el Premio Mazatlán de literatura, en 1986. Reconocida por su habilidad para crear personajes femeninos dotados de características exaltantes que reflejan las realidades sociales, familiares y políticas de México. Ésta habilidad suya la ha hecho merecedora del Premio Rómulo Gallegos, en el año 1997, y la ha posicionado como una de las escritoras más importantes de los últimos años en México.

Pues bien, Mujeres de ojos grandes (1990) es un libro notable, dotado de una cantidad incontable de historias que narran la vida de distintas mujeres: regias, valientes, atrevidas, decididas, que se enfrentan al dominio del género opuesto, sin temor alguno, demostrando que también pueden salir adelante sin la ayuda de nadie. 

Varios son los cuentos que me han gustado, si bien no tienen título son fáciles de detectar: el de la tía Isabel Cobián, que el día en que murió su padre perdió la fe en todo poder extraterreno; el de Fátima Lapuente, que fue novia de José Limón durante 10 años; el de la tía Celia y su amante español; el de las gemelas Gómez y su particular forma de vivirlo todo doble; el de Amalia Ruíz, que encontró la pasión de su vida en el cuerpo y la voz de un hombre prohibido; y el de la tía José Rivadeneira, que tuvo una hija con los ojos grandes como dos lunas. Todos y cada uno, narrados con un estilo sencillo que le permite al lector tener la sensación de que está escuchando hablar a una mujer, una de ojos grandes.

¿Por qué son de ojos grandes éstas mujeres? Lo son porque viven y ven la vida de manera diferente, no se quedan quietas, no se subestiman, se alejan de lo que la sociedad les impone como correcto y hacen lo que es verdaderamente adecuado: ser mujeres y vivir como si no hubiese un mañana. Tengo que decir que Mastretta, una autora que defiende el feminismo, a través de este libro ha logrado situar a la mujer en un atril mucho más alto que el que la historia le ha otorgado. Un libro maravilloso, jocoso, femenino. Posiblemente, más adelante escribiré algo más profundo sobre su contenido. Merece ser estudiado. Recomiendo su lectura a toda mujer que quiera hallar a una cómplice en las letras; a todo hombre que quiera ser más hombre y menos burro; a toda persona que quiera ser precisamente eso: persona.

lunes, 21 de noviembre de 2016

Mis escritos: Querida Itzel

Escribo esto como medio para recordarte. La memoria no me da para tanto y después de un rato comienzo a confundirme. Pero no puedo evitar recordarte mientras hablabas en frente mío y, de repente, una nebulosa inquietante se apodera de mi y allí no distingo nada más que formas y sonidos. Más allá de los recuerdos, la vida no tiene sentido. 

Te veo y eres hermosa, con tu cabello rojizo, un poco más abajo de la altura de los hombros. Tus ojos delicados, finamente delineados y provistos de un brillo especial. Los lentes que llevas puestos, cuyo marco es de color negro. La textura de tu tez es tranquila, apacible. Tu cuello es fino y delgado. Tu pecho se asoma sigiloso sobre un vestido del color del vino tinto, y tu espalda está descubierta y puede verse la calidez de la piel. Es como el color de la canela, pero no tan oscura, un tanto más tierna. Tus manos brillan con la luz del sol. El contorno de las uñas está delineado con una fina capa de cristales. Tu cintura es delgada. Tus piernas son esbeltas, ni muy largas, ni muy cortas. Casi perfectas. Tienes una fina mancha de color gris en una de ellas: es la pierna derecha. Los dedos de tus pies son lo suficientemente pequeños como para caber entre los míos. Pero no me animo a decírtelo. Sólo te escucho hablar:

La historia familiar se remonta a inicios del siglo pasado, y quién sabe si se da desde inicios del mundo mismo, cuando los tatarabuelos llegaron a Juárez y se asentaron como buenos sedentarios. Pero no es necesario ir tan lejos. Aquel día en que me enteré de la existencia de mi hija fue el peor de la vida. Antes de ella, me encontraba segura de muchas cosas, de lo que quería lograr, de mis sueños, de lo que anhelaba vivir. Luego, todo se desplomó, como si cada partícula que componía mi cuerpo y mi espíritu desapareciera de repente; como si el tiempo se detuviera y el fuego invadiera mi pecho, el hielo ocupara mi vientre; como si la muerte estuviera próxima a llegar. Estaba paralizada ante las peores noticias que alguien pudiera haberme dado en mucho tiempo.

Saber que se tiene a una persona dentro del cuerpo es un episodio monstruoso, porque no se sabe si las cosas salgan bien o mal; si quienes están implicados harán lo correcto o no; tan solo el llanto es participe silencioso de lo que sucede, y los días posteriores son los más horribles. Pero después viene la calma y todo es más claro. Todo pasa por algo. Si una nueva persona ha de llegar al mundo, hay que asumirlo y recibirlo de la mejor manera. Sin embargo, es difícil entender el hecho de que ser madre es algo real, porque aunque no se quiera aceptar ya ha sucedido: no se tiene al bebé en los brazos, pero ya se le ha dado la posibilidad de existir, porque se mueve y respira, y ante eso no hay marcha atrás.


***

Me hablas como si yo supiera lo que es ser madre. No lo sé, y aun así me esfuerzo por entenderte, mientras me hablas con tu español mexicano que es la neta y sólo tú eres incapaz de notarlo: 

El mejor día de mi vida fue cuando al fin la tuve entre los brazos; en ese momento, viéndola, tan pequeña, fue como si el tiempo se detuviera, una vez más. Antes, todo había sido como un sueño; como si estuviera dormida y después despertara en una habitación de hospital, y me pregunta, aún, como llegué ahí, en qué momento conduje el auto, cuando me cambié la ropa y vi a los doctores. Fue todo como en una película. Y ahí estaba yo, después, con mi bebé. La escuchaba llorar y pensaba que no podía haber nada más hermoso en el mundo. Era bellísima, pequeña, inocente, frágil, perfecta. De repente, un botón en mi interior se encendió y todo cambió para siempre. Paula existía al fin.


***

Te recuerdo frente a mí, a ti, Itzel. Es imposible no sonreír ante lo que me cuentas. No es la historia de tu vida, sino de cómo el amor puede mejorarlo todo. Me dices que no tienes nada más para contar, pero no hacen falta las palabras, basta con verte a los ojos. Sonríes y yo te miro. Entiendo, al mejor estilo de un escritor conocido, que es la vida y no la muerte la que no tiene límites.

Fragmento de una narración en proceso.

viernes, 28 de octubre de 2016

Mis Libros Leídos: "Corazonadas", de Benito Taibo.

Taibo, Benito (2016) Corazonadas. Edit. Planeta, México.

“(…) si encuentras al amor de tu vida no lo puedes soltar ni un instante, igual que los sueños que tienes y que no se te pueden perder de vista ni un solo momento porque, en caso contrario, los perderás para siempre. Porque el amor es eso, una intuición, un relámpago en medio de la noche, una corazonada que puede salir bien o mal, pero a la que nunca puedes quedar a deber porque no te atreviste a dar el paso necesario” (p. 156 – Corazonadas).
Hace unos días, he terminado de leer mi doceavo libro del año 2016: Corazonadas, de Benito Taibo (1960–). Un libro que tiene un valor sentimental muy importante para mí, pues me fue obsequiado en mi más reciente cumpleaños. Fue el número 22. La historia, narrada en forma de una novela corta, da cuenta de la vida de un apasionado lector que vive junto a su sobrino y descubre que lo hermoso de la vida está hecho con las letras del alfabeto y la compañía de aquellos que son amados.

El Tío Paco es un hombre, amante de la lectura, que se ha visto envuelto en una situación complicada. Su hermana ha fallecido, junto con su marido, en un accidente de auto. Su hijo, Sebastián, de 12 años, queda huérfano, y por deseo de su madre (antes de morir), debe ir a vivir con su tío. Paco, quien siempre huyo a la responsabilidad de tener hijos, se ve en la necesidad de cumplir con tal deseo: criar a Sebastián. Entonces, comienza a pensar en la manera cómo debe cuidar de su sobrino, lo que debe enseñarle y lo que no, los libros que ha de recomendarle, la música que le permitirá escuchar, los consejos que le dará… Decide proveer a su sobrino de una “educación sentimental”, como la llama él, que va más allá de enseñarle a leer o a realizar operaciones matemáticas; se trata de enseñarle a ser persona, con cada día que pasa. Una persona distinta, buena, mejor que una persona normal.

Mientras tanto, Sebastián intenta parecer fuerte. La muerte de sus padres lo ha dejado devastado y no está convencido de qué tan bueno sea el Tío Paco, pero la vida le demostrará que no es bueno juzgar a un libro nada más por su portada. Con el tiempo, el Tío Paco y Sebastián vivirán las aventuras más extraordinarias, con la ayuda de los libros, y poco a poco van descubriendo, los dos, juntos, que el mundo es no nada más que un escenario para miles de historias fascinantes.

Ahora bien, debo manifestar que ha sido una de las lecturas más reveladoras que he tenido en mi vida. Me ha permitido pensar y reflexionar acerca de la educación que me brindaron. Aunque fue buena, no fue la mejor de todas. A causa de ello, he tropezado algunas veces, pero, lo importante es que siempre me levanto. Corazonadas (2016), es un libro que atesorare en lo más profundo de mi corazón y de mi memoria, pues no sólo fue un bellísimo obsequio de cumpleaños, sino un mapa que me ha ayudado a encontrar el camino que quiero seguir como padre. Cuando lo sea, haré lo que el Tío Paco hace con Sebastián. Seguiré el ejemplo de estos dos personajes para fomentar en mi familia el amor hacia la vida y la literatura. No les enseñaré a sumar y a restar, a leer y a escribir, sino a vivir. Que no significa tenerle miedo a todo y protegerse demasiado, sino, arriesgarse y aventurarse todo el tiempo, porque éste es traicionero y en cualquier momento nos sorprende. Vivir es sonreír, sentir, llorar, amar, leer.

Tengo que decir que después de esta lectura, como con la anterior (Persona Normal), definitivamente, mi vida será distinta, porque soy un poco menos lo que el mundo quiere que sea, y un poco más lo que yo quiero ser: un amigo, un padre, un lector. Doy gracias, una vez más, a mi madre, por haberme enseñado a leer; a mis maestros, por aclararme el camino; a mi amada, por compartir conmigo ésta pasión hacia los libros.

Pues bien, recomiendo leer Corazonadas a toda aquella persona que no quiera ser normal, porque ya hay muchos, debemos resistir. Leer es resistir. Por eso, entre cómplices nos entendemos y podremos decir, en algún momento, gracias a Dios, porque nos permitió leer para darnos cuenta de que “en cada historia, siempre hay dos versiones”.

martes, 4 de octubre de 2016

Mis Libros Leídos: "Persona Normal", de Benito Taibo.

Taibo, Benito (2011) Persona Normal. Edit. Destino. Grupo Planeta, México.

“(…) Y deshago el camino rumbo al coche. Volteo un par de veces mientras camino. Miro de lejos a las dos personas más importantes de mi vida en medio de ese lugar mágico, por donde se filtran los rayos del sol y danzan los árboles con la suave brisa que ahora mismo se ha desatado. No cambiaría este momento por un Premio Nobel, por una isla con tesoro, por la eternidad a cambio de que olvide. Se han sentado sobre las hojas, Sofía se soltó la cola de caballo y el viento mece sus cabellos a un compás que sólo la naturaleza entiende; Paco mira hacia las copas de los árboles. Vuelvo con las viandas. Tenemos vino, jamón, queso, tomates frescos, aceite de oliva, frutas, pan campesino. Lo tenemos todo. Nos tenemos a nosotros” (p. 168 – Persona Normal).


He terminado de leer mi undécimo libro del año 2016: Persona Normal, del escritor mexicano, Benito Taibo (1960–). Se trata de una novela corta que da cuenta de la vida de un apasionado lector que vive junto a su tío y descubre que lo hermoso de la vida está hecho con las letras del alfabeto. Sebastián es un niño de 12 años que pierde a sus padres en un accidente de automóvil. Desde entonces, queda huérfano y es puesto bajo el cuidado de su Tío Paco. Para Sebastián, Paco no es el más indicado para criar a un niño, pero la vida le demostrará que no es bueno juzgar a un libro nada más por su portada. Con el tiempo, el Tío Paco y Sebastián viven las aventuras más extraordinarias, con la ayuda de los libros, y poco a poco van descubriendo, los dos, juntos, que el mundo es nada más un escenario para miles de historias fascinantes.

Benito Taibo, éste singular autor mexicano, ha escrito éste libro con el fin de rendir un homenaje a los libros que han hecho de él la persona que es hoy en día. Sin duda alguna, un lector apasionado se identificará con el personaje central de la novela desde el primer momento, pues todo lo que hace, lo que cuenta y lo que vive, lo hemos vivido todos aquellos que disfrutamos de ver el mundo a través de las páginas de un libro. De modo que, yo soy Sebastián, tú eres Sebastián, él y ella son Sebastián, ellos son Sebastián, aquellos otros también, hasta la mamá de tu novia, nosotros lo somos. Todos somos Sebastián, un niño que encuentra la razón de su existencia en las letras.


Hasta este año no sabía yo de la existencia de Benito Taibo, ni que era escritor, ni mucho menos un lector, como yo, un cómplice. No tenía ni idea. Fue gracias a mi novia que llegué a él. Y mi novia lo descubrió gracias a Fa Orozco, de quien no es necesario hablar, pues se presenta a sí misma con lo que hace y lo que dice. Es maravillosa su labor. En fin, la obra de Benito Taibo llegó a mi vida, gracias a que llegó a la vida de mi novia y antes, a la de Fa. Una sucesión de experiencias maravillosas. Es así como debe fomentarse el amor por la literatura, como si de un juego de relevos se tratara. Primero uno que lee y enseña, luego otro que ama y lee, y después, otro que vive la vida leyendo, amando y escribiendo.

Pues bien, se ha necesitado del amor hacia las letras de múltiples lectores para que yo llegue a éste libro, lo cual agradezco demasiado, pues se ha convertido en mi favorito en todo el mundo. No miento, es mi favorito. Es, hasta el momento, el único libro que me ha hecho reír, llorar y pensar con tanto entusiasmo. Y debo decir que no soy de los que cambian de favoritismos a cada rato. De hecho, no es muy común en mi persona. Pero, después de esta lectura, definitivamente, mi vida será distinta, porque soy un poco menos lo que el mundo quiere que sea, y un poco más lo que yo quiero ser, algo totalmente distinto a una Persona Normal.

Doy gracias a mi madre, por haberme enseñado a leer. A mis maestros, por permitirme enamorarme de las letras, dejando de lado la complejidad maravillosa de los números. A mi amada, por compartir conmigo ésta pasión por los libros. A la vida, por permitirme andar, no con los pies, sino con la mente.

Recomiendo la lectura de este libro a toda persona que no quiera ser normal, porque ya hay muchos, debemos resistir. Leer es resistir. Por eso, entre cómplices nos entendemos y podremos decir, en algún momento, gracias a Dios, porque me permitió leer.

Posdata. En unos días será mi cumpleaños y aunque no tengo dinero, ya me han dado el mejor obsequio: Ojos para leer, cerebro para pensar y corazón para sentir.



lunes, 3 de octubre de 2016

Mis escritos: Manifiesto de un votante inconforme

Esperaba un país diferente, uno en el que las armas no fueran más importantes que los libros, uno en el que las personas pudieran aprender de sí mismas. Pero, no fue así, me tocó vivir en Colombia.

Yo voté por el SÍ, porque quería saber qué ocurriría en los días siguientes, porque quería dejar de sentirme intranquilo. Voté por el SÍ, porque era mi deber como colombiano.

El 2 de octubre de 2016, 7 días antes de mi cumpleaños, me desperté temprano, con la ilusión de poder vivir un día distinto. Saludé a mis padres y desayunamos juntos. Nos vestimos para salir a ejercer nuestro derecho al voto. Sólo había que caminar por un par de cuadras. Estaba lloviendo. En el camino, me fijé en la gente que, con sombrillas sobre sus cabezas, andaban meditabundos, como queriendo cambiar. Yo, que no soy muy fanático de los temas de la política, sentía un tanto más de esperanza que en otros días. Tal vez, entendía que por primera vez estaba latente la posibilidad de cambiar.

Al llegar al sitio, nos dividieron a hombres y mujeres, entramos y recuerdo que lo primero que se me ocurrió decir fue: ¡qué decepción! La cantidad de personas que estaba allí para votar era tan poca que podía contarse con los dedos. Caminé hasta la mesa que me fue asignada y voté, no sin antes fijarme en el evidentemente aburrimiento que expresaban quienes coordinaban las acciones de los votantes. Con esas caras, cualquiera se desanima. Deposité el papel con mi voto en una urna y me dirigí hacia la puerta de salida. Allí esperé a mis padres y regresamos a casa. Durante el resto del día decidí aislarme del tema y distraerme con otras cosas. Terminé de leer un libro, mi favorito, vi una película, jugué al fútbol en mi consola de videojuegos y completé una tarea que tenía pendiente. Para cuando llegó la noche, la esperanza se había disipado.

A las 6pm comprendí algo que se me había presentado cuando estuve en México, un año antes, pero que no había sido claro hasta ese instante: Amo a mi país, no a las personas que lo ocupan. Me hallé defraudado ante mi patria. Publiqué en mi página de facebook una frase sencilla, pero que expresaba todo lo que sentía en ese momento: ¡qué país de mierda! Vivo en un país de mierda que en ocasiones como ésta, se olvida de que pesan más las ganas de vivir que las de matar, y que celebra el regocijo de un asesino que sonríe victorioso desde su finca erigida con la sangre de los inocentes. Es triste, es deplorable, es patético. Vivo en un país de gente que acaba con la gente. Lamentable.

En materia de política no hay nada que hacer, nunca estaremos de acuerdo, es nuestra naturaleza. Pero, sí de humanidad se trata, tal vez haya esperanza. Ahí está esa palabra, otra vez ¿Por qué siento que nadie la puede borrar? Es cierto, entonces, que es la esperanza lo último que se pierde.

Ganó el NO a la paz, es una lástima. Pero, quienes votamos por el SÍ, sabemos que perdimos una batalla, pero no la guerra. Una guerra sin armas, una con libros y lápices de colores, sonrisas y lágrimas de alegría. Yo voté por el SÍ, porque confío en que podemos mejorar. Cambiar nos quedó difícil.

Esperaba un país diferente, uno en el que la paz fuera el sueño de todos. Pero, no fue así, me tocó vivir en Colombia.

martes, 20 de septiembre de 2016

Mis Libros Leídos: "Más allá del olvido", de Patrick Modiano.

Modiano, Patrick (1996) Más allá del olvido. Traducción de María Fasce. Edit. Alfaguara, S. A. Barcelona, España (2014)

“Ella era de estatura media, y él, Gérard van Bever, ligeramente más bajo. La tarde de nuestro primer encuentro, aquel invierno de hace treinta años, yo los había acompañado hasta un hotel del Quai de la Tournelle y luego me habían hecho pasar a su habitación. Dos camas, una cerca de la puerta, la otra bajo la ventana” (p. 11– Más allá del olvido).

He terminado de leer mi décimo libro del año: Más allá del olvido, una novela corta que da cuenta de un entorno bastante tenue fundido entre focos y la luz delicada de la luna, en el que la vida de los personajes deambula entre la incertidumbre del amor, el deber ser, la gente que está una vez y luego ya no, los libros y los cigarrillos que producen tos.

Debo decir que éste es el primer libro de Patrick Modiano (1945–) que leo; me había acercado a uno que otro comentario que hacían los críticos frente a su obra, cuando en el año 2014 le concedieran el Premio Nobel de Literatura por “el arte de la memoria con el que ha evocado los destinos humanos más inefables y ha desvelado el mundo cotidiano de la Ocupación”. En ese momento, me interesé por lo que estaba escribiendo, algo sumamente hipócrita de mi parte, pero no fue intencional. De haber sabido de su existencia desde antes, lo habría leído con todo gusto.

En fin, este título, que tomé prestado de una biblioteca cercana a mi residencia temporal, ha sido una muy buena forma de conocer más de cerca al autor, de entender que la vida puede ser tan simple y a la vez tan compleja, sí se dedica uno a observar a una mujer, a través de la ventana de un Café. La historia del libro gira en torno a un joven que lo ve todo, quiere ser escritor y en una tarde de invierno conoce a una pareja de novios que lo cautivan de inmediato, no tanto el hombre como la mujer. Él (van Bever) es adicto al juego y ella (Jacqueline) sueña con viajar a Mallorca. Los tres forman un complejo triángulo amoroso hasta que un hombre misterioso se interpone, Cartaud.

El joven escribe sobre ella y lo que ha vivido, hace sutil la monotonía del enamoramiento y la retrata de manera admirable. Él sin ella, siente que la vida no tiene sentido. Ella sin él, vive, pues se trata de un espíritu libre en busca de aventura. Ambos personajes depositan en el lector una sensación de confianza, pues a través de los dos es que se logra establecer aquello que va más allá del olvido y no tiene límites: el amor.

Pues bien, Modiano, en palabras de Daniel Gascón (1981–), es “un escritor extraordinario y discreto, cautivador y obsesionado por la reconstrucción de un pasado que siempre permanece inalcanzable, enigmático y levemente onírico”. Creo que este autor es, sin duda alguna, uno de los escritores más importantes de la narrativa francesa de los últimos años, no sólo por sus galardones, sino por ser dueño de un estilo que parece sencillo, pero que en realidad es claro, directo y muy refinado. Peter Englund (1957–), quien oficia como Secretario permanente de la Academia Nobel, menciona que “(…) cuando uno lee una página suya sabe que ha sido escrita por [un talentoso autor]. Es muy, muy sofisticado en su sencillez… Una especie de Proust de nuestro tiempo”. Aunque, claro está, yo mantendría serias distancias entre estos dos nombres. Realmente, leer a Modiano me ha convencido de que la novela moderna puede hacer lo que quiera, literalmente, desde recurrir al pasado para narrar algo simple, hasta acudir a un futuro inexistente para contar lo más maravilloso, pero real. Recomiendo su lectura a todo buen lector que quiera encontrar en la sutileza del amor la narración de un mundo nuestro que se aleja cada vez más de lo sencillo, de lo simple, de lo mundano.

jueves, 15 de septiembre de 2016

Mis Libros Leídos: "Los monstruos en Colombia sí existen. Asesinos en serie", de Esteban Cruz Niño.

Cruz Niño, Esteban (2013) Los monstruos en Colombia sí existen. Asesinos en serie. Edit. Grijalbo. Random House Mondadori, S. A. Barcelona, España


El pasado viernes 09 de septiembre, terminé de leer mi noveno libro del año y sé que a estas alturas ya debería ir por el número 12 o 15, pero el tiempo no ha sido amigable en este sentido. Debo mencionar que no se trata de una de mis lecturas preferidas, pero sí es uno de los libros más interesantes que he leído hasta ahora. El título, lejos de ser llamativo, pone en evidencia una situación trágica, pero real: la existencia de monstruos en Colombia.

Asombrado por la fascinación que produce en la gente la manera cómo funciona la mente de los asesinos y con el ánimo de denunciar sus atroces acciones, el antropólogo Esteban Cruz Niño (1979–), con quien he podido hablar un par de veces, se dio a la tarea de estudiar el fenómeno, centrándose en las condiciones psicopáticas de cinco de los peores asesinos seriales que ha visto el país.


A lo largo del texto, que es bastante sencillo de leer, el autor realiza un rastreo de los episodios centrales de las vidas de estos personajes, intentando encontrar las razones de sus trastornos psicopáticos. Para ello, se vale de una serie de preguntas por las que se va moviendo, junto al lector, como si de una historia de ficción se tratara, una en la que debemos atrapar a cinco asesinos realmente peligrosos.
  1. ¿Cómo se define un asesino en serie? Es un ser humano que mantiene conductas antisociales y compulsivas, una persona sin moral que asesina sistemática y periódicamente. Un individuo que llena de dolor y causa un daño irreparable a la sociedad y que es casi imposible de resocializar. Algunos estudios controvertidos los dividen en organizados y desorganizados. Los primeros son los más peligrosos: planean con detenimiento sus crímenes, borran la evidencia y tienen un perfil detallado de sus víctimas. Los segundos atacan en medio de su locura y son capturados fácilmente, tienen ideas delirantes y problemas psiquiátricos.
  2. ¿Qué rasgos unen a este tipo de asesinos? Son personas que torturan y matan a otros en calidad de indefensión. Generalmente han sido víctimas de abuso en su infancia y muestran conductas agresivas desde sus primeros años, como torturar animales. La mayoría son locuaces y convincentes. Estafan y engañan a sus víctimas, tienen un récord criminal que incluye varios delitos, se ven inofensivos y amables.
  3. ¿Existe algún rasgo que identifique al asesino en serie colombiano? Son personas extraídas de la pobreza y la desigualdad social que azotan al país. Son viajeros incansables, guardan trofeos o fetiches de sus víctimas para recordar sus nefastas acciones. Muchos se identifican con el mal.
Ahora bien, al interior del libro, el lector podrá encontrar detalles sobre la forma de actuar de cinco de los criminales más peligrosos de la historia colombiana y podrá entender la manera cómo se gesta un monstruo. Personalmente, creo que la palabra “monstruo” se queda corta para describir lo que estas personalidades malignas hacen; cuando estaba leyendo me sentía triste, herido. Debo resaltar las magníficas facultades que tiene el autor para obrar como un buen narrador, pues no se limita a entregar una serie de datos, sino que los cuenta como si de una novela se tratara. Como lector, pude sentir el sufrimiento de las víctimas y experimenté una repulsión total ante las acciones de los asesinos, quienes, lamentablemente, nacieron en mi país. 

Éstos son esos cinco personajes, o como yo los llamo, “Los 5 canallas”:
  • Pedro Alonso López (el ‘monstruo de los Andes’): considerado por muchos criminólogos como el peor asesino en serie de la historia, violó y mató a más de 300 niñas; actualmente se encuentra libre.
  • Daniel Camargo Barbosa (el ‘sádico del Charquito’): asesinó a más de 150 mujeres en Colombia, Brasil y Ecuador. Escapó de la Isla Gorgona y hablaba perfectamente inglés y portugués.
  • Luis Alfredo Garavito Cubillos (Garavito): un personaje nefasto en la historia de Colombia, un peligro para la sociedad. Se cree que asesinó y violó a más de 200 niños.
  • Nepomuceno Matallana (el ‘doctor Mata’): un criminal que paralizó al país durante los años 40 del siglo XX. Se cree que asesinó y estafó a más de 20 personas; se hacía pasar por abogado y logró codearse con la aristocracia bogotana.
  • Manuel Octavio Bermúdez (el ‘monstruo de los cañaduzales’): fue capturado en el Valle del Cauca, a comienzos de este siglo, mientras vendía paletas en los parques infantiles. Asesinó a más de 20 niños y podría quedar en libertad en menos de 10 años.
Debo decir que no ha sido de mis lecturas preferidas, no porque no haya sido un buen libro, sino porque me sentía invadido de una tristeza infinita cada vez que leía un capítulo del texto, que además de contar lo que estos asesinos provocaron en la sociedad, lograba narrar la crueldad de la que somos capaces los seres humanos. Su autor, Esteban Cruz Niño, nos hace entender las fallas de nuestra sociedad, del sistema penal y de nosotros mismos, lo que de una u otra forma, provoca que los monstruos existan.

Recomiendo la lectura de este libro a todas las personas que piensan que el mundo no puede ser peor, a aquellos que se lamentan de lo injustas que son sus vidas, a quienes creen que son los más desgraciados. Pueden leer, deben leer, así entenderán cuán equivocados están. Por otro lado, a aquellos que, como yo, gustan de escuchar la radio nocturna de Colombia, seguramente este libro les parecerá interesante.



Pueden escuchar al autor, de lunes a jueves, a las 10:10pm (hora colombiana) en el programa radial “Luna Blu”, dirigido por Juan Jesús Vallejo y emitido por Blu Radio (89. 9 – Bogotá).


lunes, 5 de septiembre de 2016

Mis Libros Leídos: "Sobredosis", de Alberto Fuguet

Fuguet, Alberto (1990) Sobredosis. Edit. Alfaguara, S. A. Barcelona, España

"El único descartuchado del grupo era el Drago. Los otros Goonies lo odiaban por eso, encontraban que se creía la raja, superior, siempre haciéndose el duro con sus típicas poleras sin mangas y su pelo a lo Top Gun” (p. 37 – Los Muertos Vivos).

He terminado de leer mi octavo libro del año: Sobredosis, una colección de cuentos y una novela corta que dan cuenta de un entorno de realidad alterada en la que la vida de los personajes deambula entre el cine, la música, los libros y los desperfectos de una sociedad víctima de la dictadura de Augusto Pinochet. Debo decir que éste es el primer libro de Alberto Fuguet (1964–) que leo (situación similar a la que comentaba en la reseña inmediatamente anterior a ésta, acerca del libro de Juan Villoro); me había acercado a uno que otro comentario que hacían los críticos frente a su obra, pero jamás a un texto suyo, hasta que descubrí su amplio interés por algunos de los escritores norteamericanos que tanto he leído, como Don DeLillo (1936–), Jonathan Franzen (1959–), o David Foster Wallace (1962–2008). Así que, ha sido una muy buena forma de conocer más de cerca al autor, quien por cierto, estará en mi ciudad, Bogotá, el día 7 del mes de septiembre, para presentar su más reciente obra: Sudor.

Ahora bien, el libro contiene cuatro cuentos y una novela corta que narran lo cotidiano de un mundillo chileno, que se debate entre el imperialismo y las marcas profundas que deja una dictadura. Las drogas, son una huella constante en las acciones que se narran, pues de una u otra forma, permiten dar cuenta de un estado de conciencia colectivo que ha sido alterado, invadido por lo más absurdo y voraz de la sociedad actual: El capitalismo.

La narrativa de Fuguet, lejos de ser la más interesante del territorio chileno, logra algo que ningún otro escritor había conseguido después del llamado Boom Latinoamericano. Fuguet logra dar cuenta de un estilo novedoso, distinto. Éste, su primer libro publicado, despierta a la literatura chilena de los años 90 de un profundo letargo, producido a causa de las ficciones propias de los narradores de antaño. Demasiados diálogos que rondan lo absurdo, drogas, sexo, cine y música, tonos extremadamente altos de una narrativa chilena influenciada por lo norteamericano, televisión, pornografía, teatro, Bruce Springsteen, los movimientos revolucionarios, Allende, Pinochet, mucha droga, Manhattan, Nueva York, pixeles, sobredosis, dan a conocer lo más importante: el renacer de la literatura chilena. Alberto Fuguet logró narrar.

Realmente, leer a este autor me ha convencido de cuán inmenso es el campo de la literatura. He estudiado, he leído bastante, pero no lo suficiente, he escrito y he conocido el mundo; sin embargo, no había entendido lo elemental del mundo de la ficción: partir de la realidad para contar lo cotidiano como si fuera lo más maravilloso. De manera que, he disfrutado leyendo a Alberto Fuguet, y espero conocerlo en los próximos días. Recomiendo su lectura a todo buen lector que quiera sufrir una ligera intoxicación de literatura.

martes, 30 de agosto de 2016

Mis Libros Leídos: "Los culpables ", de Juan Villoro.

Villoro, Juan (2008) Los culpables. Edit. ANAGRAMA, S. A. Barcelona, España



“(…) Un hecho improbable, como la combustión interna que puede hacer que un cuerpo o el negativo de una película se enciendan hasta calcinarse: mi preservativo se esfumó en su vagina. <<Una abducción>>, dijo ella, más intrigada que preocupada. Gloria cree en extraterrestres. Yo le interesaba para un revolcón ocasional, pero le interesó sobremanera establecer un contacto del <<tercer tipo>> del que yo había sido mero intermediario. ¿Cómo puede desaparecer un hule indestructible? Ella estaba convencida del sesgo alienígena de la cuestión. ¿Podía quedar embarazada o el condón estaba encapsulado?” (pp. 74 – 75. El Crepúsculo Maya).

He terminado de leer mi séptimo libro del año: Los culpables, una colección de cuentos que detallan la delicada elocuencia de quienes, para librarse de la verdad que los asedia, se vuelven culpables de sus acciones. Debo decir que éste es el primer libro de Juan Villoro (1956–) que leo; me había acercado a uno que otro cuento, pero jamás a un compendio de ellos, así que, ha sido una buena forma de conocer más de cerca al autor.

El libro contiene seis cuentos y lo que parece ser una novela corta, ya que excede la extensión convencional. Las historias, que parecen surgir de la nada, tratan situaciones cotidianas del entorno mexicano, pero no lejanas para el lector latinoamericano. Un mariachi harto de su éxito, un futbolista al borde del retiro, un ejecutivo que pierde más vuelos de lo normal, un guionista que edita con tijeras para rebanar pollos, un limpiador de ventanas que queda suspendido en un andamio, un viajero que adopta a una iguana y un anfitrión convencido de que los mexicanos sólo matan a sus amigos, cuentan lo que no quieren contar, y se sienten… culpables.

Realmente, la narración es muy sencilla y el libro se puede leer en tres días. El humor, la ironía y el toque de gracia de los mexicanos se hallan presentes en estas páginas. Recomiendo su lectura a todo buen lector.

viernes, 29 de julio de 2016

Mis Libros Leídos: “Bogotá Contada 2.0” – Antología de Libro al Viento.

IDARTES (2015) Bogotá Contada 2.0. Edición de García Ángel, Alberto. Instituto Distrital de las Artes. Bogotá, Colombia.

“Me pidieron que definiera a Bogotá en una frase y yo dije algo que me parece ingenioso pero a lo que no le encuentro un sentido claro y que debí haber oído o leído en alguna parte: <<Una ciudad en la que pasa de todo y no pasa nada>>” (p. 150 – Luis Fayad).

Bogotá es una ciudad a la que le hace falta un poco de nada y un montón de todo. Las calles grises y cenicientas se ven agolpadas por transeúntes inanimados que llevan siempre una cara que cuenta algo. Todos tenemos historias en la cara. Todos tenemos unas caras contadas. El vendedor de dulces que se abriga bajo su carrito en alguna calle de la carrera séptima, cuenta con su rostro que le pasa algo, que le falta algo. El abogado elitista que se mofa de la situación de los congresistas, cuenta con su rostro que sus palabras no se las cree ni él mismo. La madre que espera a sus hijos a la salida del colegio, cuenta con su rostro que para ella no hay mejor sentimiento que el de aguardar por quienes se llevan todo tu amor y esperanza. Todos ellos cuentan algo, y lo que cuentan debe ser narrado.

Acabo de contarles a ustedes, lectores, un poco de la trama de la novela en la que trabajo desde hace un tiempo, que me ha caído de maravilla para poder hablar sobre el último libro que he leído, y ya es el sexto del año: Bogotá Contada 2.0.

Se trata de una antología de cuentos y relatos que surgen en la ciudad, pero que no son escritos por ciudadanos. La idea de Bogotá contada, consiste en invitar a escritores de diferentes países para que pasen algunos días en la ciudad, para que puedan recorrerla, observarla, investigarla, imaginarla, contarla. Luego de que cada uno de ellos tiene el tiempo suficiente de sentir el ambiente de la ciudad, escriben un texto y lo entregan para que pueda ser leído una y otra vez.

En esta pieza, sencilla y bastante práctica, hay un reparto diverso de crónicas, cuentos, relatos y memorias que van desde la “fantasía onírica hasta la realidad más pedestre”. Nueve textos que intentan llegar a los lectores, contando lo que se supone que es una ciudad que no tiene identidad, pues se encuentran múltiples culturas y formas de vida, muchas formas de contar la misma cosa.

Pues bien, en lo personal, he disfrutado con algunos de estos textos, y otros, debo decir, me han dejado devastado, pues no me han generado ningún tipo de agrado. De todas formas, la única forma de saber sí nos gusta o no un libro, es precisamente, leyéndolo. Por lo tanto, recomiendo la lectura de este libro a todos ustedes.

miércoles, 29 de junio de 2016

El Libro Póstumo de Carlos Fuentes: "Áquiles o el guerrillero y el asesino

(No es una reseña sobre el libro, sino un comentario respecto a su publicación).

Desde hace un tiempo, Carlos Fuentes (1928–2012) ha sorprendido al mundo literario y académico por su gran capacidad como narrador e intelectual. Sin duda alguna, es uno de los más grandes escritores mexicanos de los últimos años y uno de los más influyentes a nivel mundial. Su primer libro, Los días enmascarados (1954), fue publicado cuando él tenía 26 años recién cumplidos. Desde entonces, los lectores no han parado de hablar de la existencia de tan magno escritor y ya no hay un solo instante en el que no se hable de Carlos Fuentes, cuando se habla de literatura latinoamericana. Su obra más importante quizá sea La región más transparente (1958), que además fue su primera novela publicada y con la que logró un éxito inimaginable, pues lo catapultó a la élite del mundillo literario. A partir de la publicación de éste libro, Fuentes no pararía de escribir hasta el día de su muerte. Algunos de los libros que son considerados como los más importantes de la totalidad de su obra, a la que él mismo denomino como La edad del tiempo, son: Las buenas conciencias (1959), Aura (1962), La muerte de Artemio Cruz (1962), Cambio de Piel (1967), Terra Nostra (1975), Cristóbal Nonato (1987), y Carolina Grau (2010). A lo largo de su vida, Fuentes fue ganador de numerosos premios, entre los que destacan el Premio Biblioteca Breve (1967), el Rómulo Gallegos (1977), el Miguel de Cervantes (1987), y el Príncipe de Asturias (1994). Además, siempre estuvo entre los candidatos más firmes a ganarse el Premio Nobel de Literatura.

Amigo de Gabriel García Márquez (1927–2014) y preocupado por la realidad política y social de los países latinoamericanos, Carlos Fuentes decidió iniciar una novela en la que pudiera dar cuenta del movimiento revolucionario guerrillero que marcó nuestro continente durante los años 90. Así es como hoy nos llega su nuevo libro, publicado póstumamente, Aquiles o el guerrillero y el asesino (2016), editado por Alfaguara y el Fondo de Cultura Económica.

Éste libro se postula como una crónica rigurosa del ser colombiano y latinoamericano; una pieza tan histórica como personal, que a partir de los relatos y las anécdotas recrea una realidad de la Colombia que alguna vez nos aterrorizó. El interés del autor en escribir la novela, surge a raíz del asesinato de Carlos Pizarro Leongómez (1951–1990), noticia que inundó los periódicos locales y de otros países del continente, lo que le permitiría a Fuentes imaginarse a sí mismo, muy concentrado, escribiendo un testimonio sobre los hechos. Pero, para ello, antes tenía que encontrar a Pizarro entre las letras, no como persona sino como personaje.

En el evento de la presentación del libro, el día 28 de junio, en el Centro Cultural Gabriel García Márquez, la hija del ex comandante guerrillero, María José Pizarro, en compañía del ex presidente de Colombia y amigo del autor, Belisario Betancur (1923 –), revelaron algunos detalles acerca de la manera cómo se llevó a cabo la redacción de la novela. Fuentes partió del deseo, eso es evidente, pero tuvo que hacerse de las suyas para lograr entrevistarse con las personas más cercanas a los hechos. Lo logró, naturalmente. Pero, luego, vendría un problema mucho mayor. Escribir no iba a ser tan sencillo esta vez, pues la realidad colombiana era tan diversa y cambiaba tan a menudo, que hubo que considerar más de cinco posibles inicios y finales para el manuscrito. Hasta que un día, como bien se cuenta en el libro y lo retrata Silvia Lemus de Fuentes (su viuda), él “(…) encontró a Pizarro en el lenguaje y pudo sentarse, como narrador, en la misma fila de asientos del último viaje del héroe” (Ortega, 2015, p.14).

En alguna ocasión, el escritor colombiano Juan Gabriel Vásquez (1973 –), menciona que en alguna parte de su vida, Carlos Fuentes se preguntó si tenía derecho como mexicano a hablar de Colombia, a narrar la historia de un Aquiles colombiano. Y es una pregunta curiosa, según el novelista bogotano, pues Fuentes ya se había apropiado de todo del territorio de la cultura hispánica. Evidentemente, tenía todo el derecho a hablar sobre Colombia.

“La obra de Fuentes le ha dejado a mi generación ese legado: el derecho inalienable que tiene el novelista latinoamericano de apropiarse del mundo entero en la ficción; o mejor, la obligación que tiene de irrespetar las fronteras. Que el Pizarro de turno sea el guerrillero colombiano o el conquistador español es quizás lo de menos: lo importante es que una vez más la realidad histórica, que en su miopía puede hablar de épocas, volverá, por espacio de una novela, a hablarnos de destinos individuales. El lugar y el tiempo, esas coordenadas inevitables de la novela, existen para servir al novelista, no el novelista para servirlas a ellas”.

De manera que, los libros de Carlos Fuentes no se terminaron el día en que su vida se acabó, sino que se han propuesto perdurar en el tiempo, a pesar de todo, y hoy, con total satisfacción puedo decir, como lector apasionado de su obra, que nos ha heredado una pieza hospitalaria de la literatura latinoamericana, “donde la muerte no [es] un deporte nacional sino una lección de piedad” (Ortega, 2015, p. 14).





domingo, 26 de junio de 2016

Mis Libros Leídos: "El Último Adiós", de Kate Morton.

Morton, Kate (2015) El último adiós. Edit. SUMA de letras. Penguin Random House, Grupo Editorial. Barcelona, España (2016).


“Llevaba casi una hora en el mismo lugar y ni siquiera había notado la mancha de tinta negra que se extendía desde su nueva pluma estilográfica por el vestido de algodón blanco, cuando él salió de repente de la arboleda oscura a la calzada bañada por el sol. Llevaba una bolsa de lona al hombro y lo que parecía un abrigo en la mano, y caminaba con paso constante, muscular, que hizo que Alice se columpiara más despacio. Observó su marcha, y la cuerda áspera del columpio le rozó la mejilla cuando se estiró para ver desde el otro lado de la rama del sauce llorón” (Morton, 2015, p. 15).

Quienes me conocen, sabrán decir que no soy un amante de las novelas de misterio, pero, en esta ocasión, debo decir que me declaro fanático de una autora en particular, Kate Morton (1976 –), a quien le encanta escribir sobre el misterio. Nació en Australia, siendo la mayor de tres hermanas, con las que compartía sus lecturas de libros abarrotados de historias de suspenso, amor y soledad. Su primer libro (La casa de Riverton, 2006), permitió evidenciar sus más claras influencias. Su prosa, como salida de un guión cinematográfico, tiene mucho de la finura de Agatha Christie (1890–1976), de las descripciones meticulosas de Enid Blyton (1897–1968), de la magia de Charles Dickens (1812–1870), de la suspicacia de las hermanas Brönte y el estilo gótico de Edgar Allan Poe (1809–1849), y del realismo apasionado de Jane Austen (1775–1817). Sin duda alguna, abarca una buena parte de lo mejor de la literatura universal, y es que el lector se dará cuenta de que ésta no es una autora dotada, sino fortalecida a través del oficio y la academia. Ya lo dijo alguna vez Gustave Flaubert (1821–1880), para vivir hay que leer, y Kate Morton ha sabido bien como hacer caso a ésta frase grandiosa.

Pues bien, debo decir que un libro es la mejor compañía que alguien pueda tener; alguien, debo aclarar, que viva por y para la literatura. Después de haber leído mi quinto libro del año, me parece necesario manifestar que no he cambiado mi opinión al respecto. El último adiós (2015), es una novela bastante amena, con muchos elementos propios de la narración cinematográfica como el flashback y el llamado In media res. Los saltos en el tiempo y la aparición de múltiples escenarios son bastante comunes a lo largo del libro. Su trama, sustentada en una serie de historias que nos pueden suceder a todos, está muy bien desarrollada y se da a lo largo de treinta y cinco capítulos, que tratan temas como la estrecha relación entre el pasado y el presente, y las vivencias de una familia a la que le ha podido suceder casi de todo. Centrada en los años de 1933, 1935, 1940, 2000 y 2003, la historia gira en torno a la misteriosa desaparición del hijo menor de la familia Edevane, que vive en Cornualles (Inglaterra). Setenta años más tarde, hacia 2003, Alice Edevane, una afamada escritora británica, se ve en la necesidad de recordar todo lo sucedido en aquellos años, lo que le permite descubrir un terrible secreto, y es precisamente ese, que todas las familias tienen secretos, pero algunos son más peligrosos que otros.

Me ha parecido una novela bastante atractiva, teniendo en cuenta que me llegó por correspondencia, casi como un caso sin resolver que le es entregado a un detective secreto. Un detective como Sadie Sparrow, quien entrará a formar parte de la vida de Alice y le dará un giro sorprendente a esta historia. Un verdadero thriller de misterio, amor y soledad; una obra enigmática, perturbadora y ciertamente, mágica. El último adiós, la obra más reciente de Kate Morton, narrada en un estilo lúgubre y preciosista, que da cuenta de la capacidad narrativa de una autora con una profunda madurez literaria, llena de matices y personajes imperecederos. Recomiendo, entonces, la lectura de este libro a todos aquellos que disfrutan de un buen giro narrativo, al mejor estilo de Sherlock Holmes.

sábado, 25 de junio de 2016

Mis Libros Leídos: "Yo Soy Malala".

Lamb, Christina & Yousafzai, Malala (2013) Yo soy Malala. Edit. Alianza Editorial. Madrid, España.

Todo el mundo ya conoce la historia de Malala Yousafzai, quien fue víctima de los talibanes y luego, se convertiría en el ideal de libertad para muchos de los jóvenes de la actualidad, entre los que me incluyo. Cuando éste grupo terrorista se tomó el valle de Swat (Pakistán), en el que vivía Malala junto a su familia, las cosas comenzaron a empeorar y lo único que se podía hacer era alzar la voz, pero no en gesto de altanería, sino de inconformidad.

Es curioso que el día en que Malala estuvo a punto de morir, yo celebraba mi cumpleaños número diecisiete. En mi país, a pesar de la violencia, intentamos levantar la cabeza y sonreír. Pero, jamás se me ocurrió que alguien pudiera estar teniendo el peor de sus días, mientras yo estaba celebrando el mejor de los míos. El martes 9 de octubre de 2012, cuando ella tenía quince años de edad y yo cumplía dos más, le dispararon en la cabeza, mientras se dirigía a su escuela. Aunque pocos creían que podría sobrevivir, Malala luchó y por suerte, está con vida. Ahora vive en el Reino Unido y es, sin duda alguna, un símbolo de libertad y valentía para todos aquellos que alguna vez hemos vivido bajo la opresión de otros que piensan que tienen la razón, por encima de Dios. Ellos son los que están condenados a no ser, pero quienes alzan su voz ante la injusticia, llegan a ser mucho más.

Pues bien, éste libro, que le fue obsequiado a mi madre, es mi cuarta lectura del año y me ha permitido entender, al mejor estilo de García Márquez, que es la vida y no la muerte, la que no tiene límites. Malala se sobrepuso a todo lo imaginable. Luchó, sufrió y ganó, pero su deber no se ha visto completo. Malala sigue con vida porque, como ella lo asegura, su misión en este mundo es la de ayudar a otros, a aquellos que más lo necesitan, a aquellos que no pueden decir ¡NO!, que no pueden decir ¡Ya basta!, a los que no tienen voz.

Creo que si todos tuviéramos un poco de Malala en nuestros corazones, éste mundo sería mejor. Dejaríamos de considerar la guerra como un medio para conseguir la paz, y empezaríamos a ver al otro, al que está junto a nosotros, como un hermano. Yo soy Malala es el retrato de la vida de una persona que se ha propuesto no darse por vencida. Es el relato de nuestras vidas, el testimonio de cómo podemos avanzar con un libro y un lápiz entre las manos.

Recomiendo éste libro a todos los que me conocen, a los que no, y a aquellos que ni siquiera saben de mi existencia, hasta ahora, con el fin de que puedan encontrar el sentido que le hace falta a su existencia, leyendo las palabras de una niña a la que la vida le ha brindado una segunda oportunidad sobre la tierra; una niña que dice a viva voz: ¡Yo soy Malala!

martes, 1 de marzo de 2016

Lecturas Recordadas: “Las buenas conciencias”, de Carlos Fuentes.

Fuentes, Carlos (1959) Las buenas conciencias. Punto de Lectura. México, D.F. 2012.


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Esta maravillosa novela del escritor mexicano Carlos Fuentes (1928–2012), fue mi treceavo libro leído del año pasado, y debo decir que haber estado cerca de las letras de éste autor, una vez más, fue todo un placer. En este libro, el narrador ahonda en su vasta exploración de la vida de los jóvenes mexicanos; en este caso, Jaime Ceballos es el personaje escogido, cuya difícil adolescencia representa la contradicción entre las buenas costumbres y aquellas que a los ojos de los padres, no lo son. No existen culpables ni inocentes, en ésta sociedad “fuentesina” todos son víctimas y a la vez, cómplices.

Ésta historia es rica por su vocabulario y la multiplicidad de escenarios que en ella se presentan. Se centra en la vida de Jaime Ceballos, en Guanajuato, que se define entre lo que debe hacer y lo que quiere; depende de él decidir qué es lo que hará. Su amigo, Juan Manuel Lorenzo, un chico de aspecto indígena que adora leer y andar en la calle, lo lleva por caminos no transitados por quienes consideran que se debe obrar de acuerdo a lo que Dios determina. Así, el joven Ceballos se ve envuelto en un sinnúmero de situaciones carnavalescas que a primera vista parecen ser aventuras, pero con el tiempo, se convierten en fuertes lecciones de vida. Visitar prostíbulos, confesarse, hallar la mentira y la verdad, beber por primera vez, y sentir un incandescente apetito sexual, son de las cosas que Jaime Ceballos vive a lo largo de esta historia.

El libro, entre otras cosas, intenta describir una realidad que no pasa de moda en México y en gran parte de Latinoamérica: la doble moral de la sociedad. Las buenas conciencias (1959) es una de las novelas menos populares del escritor mexicano, y lo cierto es que no entiendo el por qué. Al leer no hay muestra de que la novela haya disminuido en cierto modo la trascendencia cultural o la grandeza literaria del escritor, por el contrario, al interior de estas páginas es posible encontrar una prosa envolvente y una narración que rebosa de descripciones, tanto de lugares como de situaciones. Aquí, Fuentes retrata una sociedad mexicana que es víctima de la mezcla de razas, que se adentra a una época temblorosa y que, para justificar sus temores, se aferra a las estructuras de poder más clasistas de la sociedad. Se trata de un vivir de apariencias que el autor ya había tratado en su libro “Los días enmascarados” (1954), y que se presenta como un culto a la falsedad de un México hipócrita.

Uno de los libros más hermosos que he leído, así defino a esta novela de Carlos Fuentes, por ello recomiendo su lectura a quienes quieran ser partícipes de la obra de éste talentoso escritor que alguna vez viviera sobre la tierra.

“(…) Supo entonces que sería un brillante alumno de Derecho, que pronunciaría discursos oficiales, que sería el joven mimado del Partido de la Revolución en el estado, que se recibiría con todos los honores, que las familias decentes lo pondrían de ejemplo, que se casaría con una muchacha rica, que fundaría un hogar: que viviría con la conciencia tranquila.

La buena conciencia. Aquella noche, en el callejón oscuro de Guanajuato, las palabras le atravesaron con dolor la lengua. Iba a ser un hombre justo. Pero Cristo no había venido por los justos, sino por los pecadores.

Por primera vez en su vida, rechazó la idea. Tenía que hacerse hombre, tenía que olvidar sus niñerías de ayer. Así estaba ordenando el mundo en el que vivía. Cristo quería a los justos, habitaba las buenas conciencias, pertenecía a los hombres de bien, a la gente decente, a las buenas reputaciones. ¡Que cargara el diablo con los humildes, con los pecadores, con los abandonados, con los rebeldes, con los miserables, con todos los que quedaban al margen del orden aceptado!


Caminó de regreso a la casa de los antepasados. Había salido la luna, y Guanajuato le devolvía un reflejo violento desde las cúpulas y las rejas y los empedrados. La mansión de cantera de la familia Ceballos abría su gran zaguán verde para recibir a Jaime” (Fuentes, 1959, p. 182).