miércoles, 17 de febrero de 2016

Lecturas Recordadas: “Tres cuentos y una proclama”, de Gabriel García Márquez.

García Márquez, Gabriel (2014) Tres cuentos y una proclama. Colección de Libro al Viento. Edit. IDARTES. Bogotá, D.C.

Este libro, de características minúsculas, fue mi lectura número diecisiete del año anterior. Fue una lectura rápida, pero no por ello menos enriquecedora que otras que haya hecho. El libro está compuesto por cuatro textos: una proclama y tres cuentos; el primer texto lleva como título “Por un país al alcance de los niños” y trata sobre la manera cómo los colombianos podríamos darnos cuenta de que nuestro futuro está en la educación de nuestros niños. García Márquez escribe esta proclama en el año de 1994, con el fin de participar en un proyecto del Ministerio de Educación Nacional que se plantea trabajar por la educación del país para los próximos diez años. En ese entonces, el trabajo fue extenuante y considerado brillante, puesto que reunía a lo mejor de lo mejor en materia académica del estado colombiano. Ya han pasado diez años y se ha mejorado en algunos aspectos, pero aún queda intacta la impresión de que no supimos comprender a Gabo, cuando nos dijo que para ser un país que vive en paz, primero tenemos que entender lo que significa, para así poder trabajar para conseguirla.

El segundo texto, es el primero de los tres cuentos y lleva como título “En este pueblo no hay ladrones”; se trata de un cuento magnífico en el que García Márquez expone su técnica para representar la historia de Dámaso y su poca capacidad para tomar decisiones correctas, cuando el dinero está de por medio. Éste personaje se parece un poco al inolvidable José Arcadio Buendía, de “Cien años de soledad” (1967), quien siempre tiene entre manos algún nuevo negocio que no le sirve para nada, sólo para confirmar su clarísima tendencia al fracaso.

El tercer texto es el cuento “Un señor muy viejo con unas alas enormes”, y es aquí donde el autor permite que el lector se encuentre con aquel mundo maravilloso que supo representar muy bien a lo largo de su obra; un viejo con unas alas enormes cae un día del cielo y una pareja de esposos lo descubre, lo encierran en un corral de gallinas y lo exhiben como si de una atracción cirquera se tratara; finalmente, el ángel logra liberarse y vuela como nunca antes se había visto volar a un viejo. El cuarto texto y el último de los cuentos de este libro, lleva por título “El rastro de tu sangre en la nieve”, que ya había sido publicado en la colección “Doce cuentos peregrinos” (1992); aquí, Gabo maneja un estilo muy similar al de su buen amigo Carlos Fuentes (1928 – 2012), y trata la historia de dos trágicos amantes que se ven envueltos en una situación que bien podría parecer insignificante, pero el destino se encarga de que las cosas no salgan bien. Una tragedia, al mejor estilo del Boom Latinoamericano.

Debo decir que me ha gustado mucho este libro y recomiendo su lectura a quienes me conocen, a quienes no y a aquellos que creen conocerme, esperando que encuentren el amor por la literatura, aquella ciencia errante que nos permite salvarnos de nosotros mismos.

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