sábado, 6 de febrero de 2016

El Realismo Sucio. Un Acercamiento desde Latinoamérica.




Para empezar, quiero saludar a los lectores que se enfrentan a éste corto texto y me gustaría comentarles que me declaro fanatico de la literatura norteamericana contemporánea; por ello he decidido dedicar éste espacio a uno de los estilos narrativos que más impacto han causado durante el último siglo: El Realismo Sucio. Un concepto que surgió como una etiqueta otorgada por la crítica, más exactamente hablando, por parte del inglés Bill Buford, un crítico de alta alcurnia que en una antología realizada por la revista Granta en el año de 1983, describe el trabajo de un grupo de escritores norteamericanos que se proponen romper con los esquemas literarios de la época; entre éstos autores se destacan nombres como los de Charles Bukowski, John Fante, Tobias Wolff, Bobbie Anne Mason, Raymond Carver y Richard Ford, entre otros. Sin embargo, algunos de éstos nombres generan controversia al ser ubicados dentro de un estilo u otro, puesto que su prosa es tan compleja que se hace difícil enmarcarlos en un solo sitio.

Ahora bien, ciertas fuentes que no voy a nombrar -simplemente porque no quiero- han catalogado los aportes de éstos autores como parte de un movimiento, lo cuál es gracioso, ya que ninguno de ellos se conocían entre sí, salvo algunas excepciones; de todas formas, Buford asegura que la obra de éstos autores es "una ficción rebuscada" propuesta por las miradas de gente perdida en un mundo lleno de comida chatarra y de detalles opresivos del consumismo moderno.


"Sus aportes son decididamente extravagantes, perversos, y en ocasiones degenerados, no es posible concebir algo realmente bueno en ello, sin embargo los escritos no son malos (...)"; es un poco contradictorio lo que afirma Buford, pero si se lee de manera adecuada, puede entenderse que la afirmación se encuentra muy bien estructurada. Lo que sucede es que en cuánto a lenguaje y descripción, las obras pertenecientes a este estilo son un tanto agrias, o más bien, desgarradoras, ya que no existe maquillaje para lo que se dice; debido a ello, éste crítico asegura que no sale nada bueno de allí, más no quiere decir que las obras no sean buenas en cuánto a estética y estructura, o aporte a la literatura.


Para continuar, me gustaría que quien lee estas páginas se haga la siguiente pregunta: ¿Qué es, realmente, lo que se conoce como Realismo Sucio? Los más ingenuos y alejados del tema lo asocian con aquello que es desagradable y sucio, al fin y al cabo, con la violencia, el machismo y el sexismo, y en ocasiones con tendencias políticamente incorrectas, todo ello dirigido a "épater le bourgeois", es decir, "escandalizar a aquellos que piensan de buena manera y a suscitar infartos en las almas inocentes". 


La definición de"Realismo Sucio" no se puede designar de manera exacta, ya que eso es precisamente lo que caracteriza a éste estilo; podría decirse que se define por su minimalismo y la parquedad en el uso del lenguaje. Las obras que se enmarcan dentro de ésta categoría, normalmente son ricas en el uso de adjetivos, en la descripción de situaciones reales, aunque con ciertas características ficcionales, y como su nombre lo indica, se centran en exaltar las historias de una simple y sucia realidad.


"(...) El Realismo sucio refleja la existencia de un mundo gris, de un mundo opaco en toda su extensión"; éste género evita narrar situaciones en las que se den sucesos extraordinarios, tan propios de la ficción regular, por lo que se inclina a tratar aquello que se encuentra muy cercano a la banalidad que caracteriza a la humanidad actual, a tal punto que sus descripciones pueden ser consideradas como parte de una mera vulgaridad.


Lo anterior se puede ubicar en términos del Nihilismo de Friedrich Nietzsche (1844-1900), ya que se describe como una actividad carente de heroísmo y final establecido. Para este estilo literario, los sucesos cruciales de la narración se mantienen en pico de la trama y se cierran sin resolverse; normalmente, son pequeñas anécdotas e historias breves en las que sobresale el uso de lenguaje coloquial y la descripción minimalista.


Para terminar, hay que decir que el éxito del Realismo Sucio se basa en la forma que los escritores adoptaron para narrar historias cotidianas a la vida de todos; no son grandes relatos de amor ni de honor, y generalmente, en el texto no se da pie a pasiones desenfrenadas o idealizadas, ni a un humanismo que permita mostrar lo bueno del espíritu, es más bien todo lo contrario. Se trata de mostrar lo real de este mundo desensibilizado y la verdad de las tragedias sociales, que son sordas y se resuelven en cada esquina, ¿acaso no es cierto que todos vivimos, sufrimos y morimos con la compañía de la rudeza y maldad de los que se encuentran más arriba? Prácticamente, comemos de su excremento y seguimos, como idiotas, lamiendo sus pies a cada palabra ociosa que pronuncian.


El "Dirty Realism" en Latinoamérica. 

Fragmentos de una investigación en proceso.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario