martes, 4 de octubre de 2016

Mis Libros Leídos: "Persona Normal", de Benito Taibo.

Taibo, Benito (2011) Persona Normal. Edit. Destino. Grupo Planeta, México.

“(…) Y deshago el camino rumbo al coche. Volteo un par de veces mientras camino. Miro de lejos a las dos personas más importantes de mi vida en medio de ese lugar mágico, por donde se filtran los rayos del sol y danzan los árboles con la suave brisa que ahora mismo se ha desatado. No cambiaría este momento por un Premio Nobel, por una isla con tesoro, por la eternidad a cambio de que olvide. Se han sentado sobre las hojas, Sofía se soltó la cola de caballo y el viento mece sus cabellos a un compás que sólo la naturaleza entiende; Paco mira hacia las copas de los árboles. Vuelvo con las viandas. Tenemos vino, jamón, queso, tomates frescos, aceite de oliva, frutas, pan campesino. Lo tenemos todo. Nos tenemos a nosotros” (p. 168 – Persona Normal).


He terminado de leer mi undécimo libro del año 2016: Persona Normal, del escritor mexicano, Benito Taibo (1960–). Se trata de una novela corta que da cuenta de la vida de un apasionado lector que vive junto a su tío y descubre que lo hermoso de la vida está hecho con las letras del alfabeto. Sebastián es un niño de 12 años que pierde a sus padres en un accidente de automóvil. Desde entonces, queda huérfano y es puesto bajo el cuidado de su Tío Paco. Para Sebastián, Paco no es el más indicado para criar a un niño, pero la vida le demostrará que no es bueno juzgar a un libro nada más por su portada. Con el tiempo, el Tío Paco y Sebastián viven las aventuras más extraordinarias, con la ayuda de los libros, y poco a poco van descubriendo, los dos, juntos, que el mundo es nada más un escenario para miles de historias fascinantes.

Benito Taibo, éste singular autor mexicano, ha escrito éste libro con el fin de rendir un homenaje a los libros que han hecho de él la persona que es hoy en día. Sin duda alguna, un lector apasionado se identificará con el personaje central de la novela desde el primer momento, pues todo lo que hace, lo que cuenta y lo que vive, lo hemos vivido todos aquellos que disfrutamos de ver el mundo a través de las páginas de un libro. De modo que, yo soy Sebastián, tú eres Sebastián, él y ella son Sebastián, ellos son Sebastián, aquellos otros también, hasta la mamá de tu novia, nosotros lo somos. Todos somos Sebastián, un niño que encuentra la razón de su existencia en las letras.


Hasta este año no sabía yo de la existencia de Benito Taibo, ni que era escritor, ni mucho menos un lector, como yo, un cómplice. No tenía ni idea. Fue gracias a mi novia que llegué a él. Y mi novia lo descubrió gracias a Fa Orozco, de quien no es necesario hablar, pues se presenta a sí misma con lo que hace y lo que dice. Es maravillosa su labor. En fin, la obra de Benito Taibo llegó a mi vida, gracias a que llegó a la vida de mi novia y antes, a la de Fa. Una sucesión de experiencias maravillosas. Es así como debe fomentarse el amor por la literatura, como si de un juego de relevos se tratara. Primero uno que lee y enseña, luego otro que ama y lee, y después, otro que vive la vida leyendo, amando y escribiendo.

Pues bien, se ha necesitado del amor hacia las letras de múltiples lectores para que yo llegue a éste libro, lo cual agradezco demasiado, pues se ha convertido en mi favorito en todo el mundo. No miento, es mi favorito. Es, hasta el momento, el único libro que me ha hecho reír, llorar y pensar con tanto entusiasmo. Y debo decir que no soy de los que cambian de favoritismos a cada rato. De hecho, no es muy común en mi persona. Pero, después de esta lectura, definitivamente, mi vida será distinta, porque soy un poco menos lo que el mundo quiere que sea, y un poco más lo que yo quiero ser, algo totalmente distinto a una Persona Normal.

Doy gracias a mi madre, por haberme enseñado a leer. A mis maestros, por permitirme enamorarme de las letras, dejando de lado la complejidad maravillosa de los números. A mi amada, por compartir conmigo ésta pasión por los libros. A la vida, por permitirme andar, no con los pies, sino con la mente.

Recomiendo la lectura de este libro a toda persona que no quiera ser normal, porque ya hay muchos, debemos resistir. Leer es resistir. Por eso, entre cómplices nos entendemos y podremos decir, en algún momento, gracias a Dios, porque me permitió leer.

Posdata. En unos días será mi cumpleaños y aunque no tengo dinero, ya me han dado el mejor obsequio: Ojos para leer, cerebro para pensar y corazón para sentir.



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