martes, 20 de septiembre de 2016

Mis Libros Leídos: "Más allá del olvido", de Patrick Modiano.

Modiano, Patrick (1996) Más allá del olvido. Traducción de María Fasce. Edit. Alfaguara, S. A. Barcelona, España (2014)

“Ella era de estatura media, y él, Gérard van Bever, ligeramente más bajo. La tarde de nuestro primer encuentro, aquel invierno de hace treinta años, yo los había acompañado hasta un hotel del Quai de la Tournelle y luego me habían hecho pasar a su habitación. Dos camas, una cerca de la puerta, la otra bajo la ventana” (p. 11– Más allá del olvido).

He terminado de leer mi décimo libro del año: Más allá del olvido, una novela corta que da cuenta de un entorno bastante tenue fundido entre focos y la luz delicada de la luna, en el que la vida de los personajes deambula entre la incertidumbre del amor, el deber ser, la gente que está una vez y luego ya no, los libros y los cigarrillos que producen tos.

Debo decir que éste es el primer libro de Patrick Modiano (1945–) que leo; me había acercado a uno que otro comentario que hacían los críticos frente a su obra, cuando en el año 2014 le concedieran el Premio Nobel de Literatura por “el arte de la memoria con el que ha evocado los destinos humanos más inefables y ha desvelado el mundo cotidiano de la Ocupación”. En ese momento, me interesé por lo que estaba escribiendo, algo sumamente hipócrita de mi parte, pero no fue intencional. De haber sabido de su existencia desde antes, lo habría leído con todo gusto.

En fin, este título, que tomé prestado de una biblioteca cercana a mi residencia temporal, ha sido una muy buena forma de conocer más de cerca al autor, de entender que la vida puede ser tan simple y a la vez tan compleja, sí se dedica uno a observar a una mujer, a través de la ventana de un Café. La historia del libro gira en torno a un joven que lo ve todo, quiere ser escritor y en una tarde de invierno conoce a una pareja de novios que lo cautivan de inmediato, no tanto el hombre como la mujer. Él (van Bever) es adicto al juego y ella (Jacqueline) sueña con viajar a Mallorca. Los tres forman un complejo triángulo amoroso hasta que un hombre misterioso se interpone, Cartaud.

El joven escribe sobre ella y lo que ha vivido, hace sutil la monotonía del enamoramiento y la retrata de manera admirable. Él sin ella, siente que la vida no tiene sentido. Ella sin él, vive, pues se trata de un espíritu libre en busca de aventura. Ambos personajes depositan en el lector una sensación de confianza, pues a través de los dos es que se logra establecer aquello que va más allá del olvido y no tiene límites: el amor.

Pues bien, Modiano, en palabras de Daniel Gascón (1981–), es “un escritor extraordinario y discreto, cautivador y obsesionado por la reconstrucción de un pasado que siempre permanece inalcanzable, enigmático y levemente onírico”. Creo que este autor es, sin duda alguna, uno de los escritores más importantes de la narrativa francesa de los últimos años, no sólo por sus galardones, sino por ser dueño de un estilo que parece sencillo, pero que en realidad es claro, directo y muy refinado. Peter Englund (1957–), quien oficia como Secretario permanente de la Academia Nobel, menciona que “(…) cuando uno lee una página suya sabe que ha sido escrita por [un talentoso autor]. Es muy, muy sofisticado en su sencillez… Una especie de Proust de nuestro tiempo”. Aunque, claro está, yo mantendría serias distancias entre estos dos nombres. Realmente, leer a Modiano me ha convencido de que la novela moderna puede hacer lo que quiera, literalmente, desde recurrir al pasado para narrar algo simple, hasta acudir a un futuro inexistente para contar lo más maravilloso, pero real. Recomiendo su lectura a todo buen lector que quiera encontrar en la sutileza del amor la narración de un mundo nuestro que se aleja cada vez más de lo sencillo, de lo simple, de lo mundano.

jueves, 15 de septiembre de 2016

Mis Libros Leídos: "Los monstruos en Colombia sí existen. Asesinos en serie", de Esteban Cruz Niño.

Cruz Niño, Esteban (2013) Los monstruos en Colombia sí existen. Asesinos en serie. Edit. Grijalbo. Random House Mondadori, S. A. Barcelona, España


El pasado viernes 09 de septiembre, terminé de leer mi noveno libro del año y sé que a estas alturas ya debería ir por el número 12 o 15, pero el tiempo no ha sido amigable en este sentido. Debo mencionar que no se trata de una de mis lecturas preferidas, pero sí es uno de los libros más interesantes que he leído hasta ahora. El título, lejos de ser llamativo, pone en evidencia una situación trágica, pero real: la existencia de monstruos en Colombia.

Asombrado por la fascinación que produce en la gente la manera cómo funciona la mente de los asesinos y con el ánimo de denunciar sus atroces acciones, el antropólogo Esteban Cruz Niño (1979–), con quien he podido hablar un par de veces, se dio a la tarea de estudiar el fenómeno, centrándose en las condiciones psicopáticas de cinco de los peores asesinos seriales que ha visto el país.


A lo largo del texto, que es bastante sencillo de leer, el autor realiza un rastreo de los episodios centrales de las vidas de estos personajes, intentando encontrar las razones de sus trastornos psicopáticos. Para ello, se vale de una serie de preguntas por las que se va moviendo, junto al lector, como si de una historia de ficción se tratara, una en la que debemos atrapar a cinco asesinos realmente peligrosos.
  1. ¿Cómo se define un asesino en serie? Es un ser humano que mantiene conductas antisociales y compulsivas, una persona sin moral que asesina sistemática y periódicamente. Un individuo que llena de dolor y causa un daño irreparable a la sociedad y que es casi imposible de resocializar. Algunos estudios controvertidos los dividen en organizados y desorganizados. Los primeros son los más peligrosos: planean con detenimiento sus crímenes, borran la evidencia y tienen un perfil detallado de sus víctimas. Los segundos atacan en medio de su locura y son capturados fácilmente, tienen ideas delirantes y problemas psiquiátricos.
  2. ¿Qué rasgos unen a este tipo de asesinos? Son personas que torturan y matan a otros en calidad de indefensión. Generalmente han sido víctimas de abuso en su infancia y muestran conductas agresivas desde sus primeros años, como torturar animales. La mayoría son locuaces y convincentes. Estafan y engañan a sus víctimas, tienen un récord criminal que incluye varios delitos, se ven inofensivos y amables.
  3. ¿Existe algún rasgo que identifique al asesino en serie colombiano? Son personas extraídas de la pobreza y la desigualdad social que azotan al país. Son viajeros incansables, guardan trofeos o fetiches de sus víctimas para recordar sus nefastas acciones. Muchos se identifican con el mal.
Ahora bien, al interior del libro, el lector podrá encontrar detalles sobre la forma de actuar de cinco de los criminales más peligrosos de la historia colombiana y podrá entender la manera cómo se gesta un monstruo. Personalmente, creo que la palabra “monstruo” se queda corta para describir lo que estas personalidades malignas hacen; cuando estaba leyendo me sentía triste, herido. Debo resaltar las magníficas facultades que tiene el autor para obrar como un buen narrador, pues no se limita a entregar una serie de datos, sino que los cuenta como si de una novela se tratara. Como lector, pude sentir el sufrimiento de las víctimas y experimenté una repulsión total ante las acciones de los asesinos, quienes, lamentablemente, nacieron en mi país. 

Éstos son esos cinco personajes, o como yo los llamo, “Los 5 canallas”:
  • Pedro Alonso López (el ‘monstruo de los Andes’): considerado por muchos criminólogos como el peor asesino en serie de la historia, violó y mató a más de 300 niñas; actualmente se encuentra libre.
  • Daniel Camargo Barbosa (el ‘sádico del Charquito’): asesinó a más de 150 mujeres en Colombia, Brasil y Ecuador. Escapó de la Isla Gorgona y hablaba perfectamente inglés y portugués.
  • Luis Alfredo Garavito Cubillos (Garavito): un personaje nefasto en la historia de Colombia, un peligro para la sociedad. Se cree que asesinó y violó a más de 200 niños.
  • Nepomuceno Matallana (el ‘doctor Mata’): un criminal que paralizó al país durante los años 40 del siglo XX. Se cree que asesinó y estafó a más de 20 personas; se hacía pasar por abogado y logró codearse con la aristocracia bogotana.
  • Manuel Octavio Bermúdez (el ‘monstruo de los cañaduzales’): fue capturado en el Valle del Cauca, a comienzos de este siglo, mientras vendía paletas en los parques infantiles. Asesinó a más de 20 niños y podría quedar en libertad en menos de 10 años.
Debo decir que no ha sido de mis lecturas preferidas, no porque no haya sido un buen libro, sino porque me sentía invadido de una tristeza infinita cada vez que leía un capítulo del texto, que además de contar lo que estos asesinos provocaron en la sociedad, lograba narrar la crueldad de la que somos capaces los seres humanos. Su autor, Esteban Cruz Niño, nos hace entender las fallas de nuestra sociedad, del sistema penal y de nosotros mismos, lo que de una u otra forma, provoca que los monstruos existan.

Recomiendo la lectura de este libro a todas las personas que piensan que el mundo no puede ser peor, a aquellos que se lamentan de lo injustas que son sus vidas, a quienes creen que son los más desgraciados. Pueden leer, deben leer, así entenderán cuán equivocados están. Por otro lado, a aquellos que, como yo, gustan de escuchar la radio nocturna de Colombia, seguramente este libro les parecerá interesante.



Pueden escuchar al autor, de lunes a jueves, a las 10:10pm (hora colombiana) en el programa radial “Luna Blu”, dirigido por Juan Jesús Vallejo y emitido por Blu Radio (89. 9 – Bogotá).


lunes, 5 de septiembre de 2016

Mis Libros Leídos: "Sobredosis", de Alberto Fuguet

Fuguet, Alberto (1990) Sobredosis. Edit. Alfaguara, S. A. Barcelona, España

"El único descartuchado del grupo era el Drago. Los otros Goonies lo odiaban por eso, encontraban que se creía la raja, superior, siempre haciéndose el duro con sus típicas poleras sin mangas y su pelo a lo Top Gun” (p. 37 – Los Muertos Vivos).

He terminado de leer mi octavo libro del año: Sobredosis, una colección de cuentos y una novela corta que dan cuenta de un entorno de realidad alterada en la que la vida de los personajes deambula entre el cine, la música, los libros y los desperfectos de una sociedad víctima de la dictadura de Augusto Pinochet. Debo decir que éste es el primer libro de Alberto Fuguet (1964–) que leo (situación similar a la que comentaba en la reseña inmediatamente anterior a ésta, acerca del libro de Juan Villoro); me había acercado a uno que otro comentario que hacían los críticos frente a su obra, pero jamás a un texto suyo, hasta que descubrí su amplio interés por algunos de los escritores norteamericanos que tanto he leído, como Don DeLillo (1936–), Jonathan Franzen (1959–), o David Foster Wallace (1962–2008). Así que, ha sido una muy buena forma de conocer más de cerca al autor, quien por cierto, estará en mi ciudad, Bogotá, el día 7 del mes de septiembre, para presentar su más reciente obra: Sudor.

Ahora bien, el libro contiene cuatro cuentos y una novela corta que narran lo cotidiano de un mundillo chileno, que se debate entre el imperialismo y las marcas profundas que deja una dictadura. Las drogas, son una huella constante en las acciones que se narran, pues de una u otra forma, permiten dar cuenta de un estado de conciencia colectivo que ha sido alterado, invadido por lo más absurdo y voraz de la sociedad actual: El capitalismo.

La narrativa de Fuguet, lejos de ser la más interesante del territorio chileno, logra algo que ningún otro escritor había conseguido después del llamado Boom Latinoamericano. Fuguet logra dar cuenta de un estilo novedoso, distinto. Éste, su primer libro publicado, despierta a la literatura chilena de los años 90 de un profundo letargo, producido a causa de las ficciones propias de los narradores de antaño. Demasiados diálogos que rondan lo absurdo, drogas, sexo, cine y música, tonos extremadamente altos de una narrativa chilena influenciada por lo norteamericano, televisión, pornografía, teatro, Bruce Springsteen, los movimientos revolucionarios, Allende, Pinochet, mucha droga, Manhattan, Nueva York, pixeles, sobredosis, dan a conocer lo más importante: el renacer de la literatura chilena. Alberto Fuguet logró narrar.

Realmente, leer a este autor me ha convencido de cuán inmenso es el campo de la literatura. He estudiado, he leído bastante, pero no lo suficiente, he escrito y he conocido el mundo; sin embargo, no había entendido lo elemental del mundo de la ficción: partir de la realidad para contar lo cotidiano como si fuera lo más maravilloso. De manera que, he disfrutado leyendo a Alberto Fuguet, y espero conocerlo en los próximos días. Recomiendo su lectura a todo buen lector que quiera sufrir una ligera intoxicación de literatura.