miércoles, 18 de octubre de 2017

Mis Libros Leídos: Al otro lado del mar – María Cristina Restrepo.

Restrepo, María Cristina (2017) Al otro lado del mar. Edit. Alfaguara. Penguin Random House, Grupo Editorial. Bogotá, Colombia.

‘Al otro lado del mar’, María Cristina Restrepo.
Alfaguara. Penguin Random House, Grupo Editorial. 253 páginas. Tapa blanda. $45.000 COP

“(…) Al otro lado del mar es la novela más reciente que ha publicado María Cristina Restrepo y, respaldado por ciertas opiniones, me atrevo a decir que se trata de su obra maestra. En este libro, la autora antioqueña se permite hacer uso de toda estrategia narrativa necesaria para contar la historia de una pareja de alemanes que se ve obligada a abandonar Cartagena, tras ser deportados, él y ella, a su país natal, en medio de la guerra.  “La relación entre Colombia y Alemania, diseccionada a través de un manojo de personajes del comercio y la diplomacia que se ven confrontados a las deportaciones provocadas por la guerra entre el Tercer Reich y los Aliados, es lo que caracteriza principalmente [a esta novela]. Alemanes, que no nazis, expulsados por el gobierno de Eduardo Santos bajo las exigencias de los Estados Unidos. Alemanes que desde el caos, el hambre, el frío y la violencia en Europa añoran la luz, la concordia, los sabores y los olores, la gente cordial de un país llamado Colombia.  Y resulta paradigmático, por no decir conmovedor, que un país como el nuestro, que habría de convertirse después, durante la segunda mitad del siglo XX, en uno de los trasuntos de otro horror planetario, sea evocado por estos alemanes desamparados como el único lugar donde es posible la salvación”.  El escritor Pablo Montoya, a quien le debo esta cita, ha sabido resaltar las cualidades de esta novela que, narrada como si se tratara de una película, les permite a los lectores transitar, de la mano de una voz omnisciente, hacia un abismo en el que hay un manantial como fondo. Continúa el autor: “Me atrevería a decir que el primer gran acierto, de entre muchos, que tiene Al otro lado del mar (…), es haber afianzado su hermosa y adolorida narración en esta premisa. Contar los avatares de un grupo de alemanes buenos en medio de la inclemencia de la segunda guerra mundial. Oponer al buen gusto, a la exquisitez, a un cierto espíritu sibarita y tolerante, al anhelo de vivir en paz y gozar los placeres que depara la existencia (esos placeres esenciales que nos prodiga una atmósfera, una comida, un licor, una caricia), a una realidad social de atroces despojos (…)”.Y es que esta novela ha sido escrita de una manera magistral, puesto que en ella nada sobra, nada falta; nada más se le puede pedir a esta historia que, en algunos de sus pasajes, permite sentir el asedio del dolor y sufrir con las experiencias que se narran, reconocer en el otro (en los personajes) la presencia de lo humano que se va haciendo pedazos, la fragilidad de nuestra condición condenada, desde el inicio mismo, a la extinción.

El amor inmarcesible entre Honorine y Albert, la fuerte devoción hacia su hija Angelika, las preocupaciones ante la llegada de la pequeña Elisa; el anhelo por ver de nuevo a Klara y a su madre Gudrun, la fuerte conexión entre los hermanos Rosen, Dafna y Daniel, con su padre, quien intenta, en vano, salvar la vida de su otro hijo y reencontrarse con los suyos en un país desconocido; la presencia tranquilizadora de la abuela Elisa, el brazo protector de Klaus, los temores de Emil, los cuidados de Maud, los amigos idos, los amigos venidos; los cartageneros presentes en el recuerdo, Fao, Canela, los Gutiérrez, Carlitos Mogollón; el carisma de Gerd, la mirada calculadora de Wolfgang y su misantropía selectiva, la alegría de Paula. Todos y cada uno de estos momentos, pequeños fragmentos de lo que el lector recibe en la novela, son apenas pinceladas de la buena construcción que ha hecho la autora respecto a sus personajes y a la forma en que se evocan los unos a los otros a través de los sonidos, el tacto y la comida, y se debaten por vivir en un mundo que se llena de ceniza, o morir en el recuerdo de algo que pudo ser y nunca fue. “La permanencia que dejan en la memoria del lector los personajes de Al otro lado del mar reside sobre todo en la dosis de humanidad que la autora les ha otorgado”, recalca Montoya.

María Cristina Restrepo ha escrito una de las novelas más bellas de este año en lo que concierne a la literatura colombiana, explorando, una vez más, la capacidad que tiene la mujer para soportar inmensas cargas de dolor; demostrando que el personaje femenino no ha sido escogido por azar, sino porque era necesario para contar esta historia inmersa en el intenso calor del trópico y el frío invierno del país bávaro, que se funde entre imágenes que corren todas en blanco y negro, con marcas de proyector desgastado a los lados y el sonido de la cinta que avanza hasta llegar a su final, con el aroma de las comidas caribeñas y la música que no puede faltar: Pink Floyd, Opus, Europe y un toque de Édith Piaf, para terminar con un épico David Bowie y esa sensación sublime que nos deja al decirnos que podemos ser héroes, solo por un día. Al otro lado del mar: un libro que habla sobre la posibilidad de seguir con vida, a pesar de la adversidad” (Octubre, 2017).

domingo, 15 de octubre de 2017

Mis Libros Leídos: 24 señales para descubrir a un alien – Juliana Muñoz Toro.

Muñoz Toro, Juliana (2017) 24 señales para descubrir a un alien. Tragaluz Editores. Medellín, Colombia.
Portada: '24 señales para descubrir a un alien'. Ilustración de Elizabeth Builes. Cortesía, Tragaluz Editores.


Juliana Muñoz Toro (…) ha escrito un libro en el que acude a la voz de un niño para narrar las experiencias más intensas que se pueden llegar a vivir con un padre al que se le ve poco, pero se le aprecia demasiado. Un extraterrestre que de día se comporta de una forma y de noche de otra, un alien que planea conquistar, primero la casa, y luego el planeta.

En 24 señales para descubrir a un alien (2017), la autora bogotana, periodista de profesión, se da a la tarea de dilucidar aquello que pasa por la cabeza de un niño llamado Benjamín, quien tiene la idea de que su padre lleva en su interior a un alien pequeñito que lo controla desde adentro. Sin duda alguna, esta imagen nos remite a muchos fanáticos del cine a lo sucedido en la primera de las películas de Men in Black (1997), en donde el príncipe arquiliano, aquel extraterrestre diminuto, utiliza como vehículo el cuerpo de un hombre. ¿Se acuerdan del viejito de los relojes que va con un gato y se reúne en un restaurante para dialogar con lo que parece ser un tipo demasiado alto que padece de alopecia, pero que en realidad es un alienígena? ¿Quién no lo es en esta película? El caso es que esta escena inspiró a Juliana para pensar en la posibilidad de poner un alien al interior de un hombre, de un Papá, salvo que en lugar de ubicarlo en la cabeza de éste, va acomodado en su corazón, desde donde logra controlar sus sentimientos y tener acceso a sus recuerdos.

A lo largo de la historia, que va acompañada por las hermosas ilustraciones de Elizabeth Builes, el personaje de Benjamín nos va entregando cada una de las señales que va recolectando para comprobar que su padre es un alien, o que ha sido controlado por uno. Él cree que, así como los astronautas necesitan un traje para ir al espacio, los extraterrestres necesitan un cuerpo humano para venir a la tierra. ¿No es tan descabellada la idea, verdad? Apuesto a que más de uno de nosotros tenemos a alguien en casa que, en realidad, parece más un visitante extraño de algún planeta distante que un miembro de la familia.

El mejor amigo de Benjamín se llama Carlos; siempre juegan juntos y tienen un código secreto para comunicarse entre clases. Un día, en casa de Benjamín, los dos amigos discuten y dejan de hablarse por un buen tiempo. ¿No es esto algo sumamente común en nuestra niñez? Recuerdo que tenía compañeros de colegio que se disgustaban por pequeñeces y se enojaban como el que más, pasaban los días y ese enojo de niño, tan intenso e ingenuo, se iba desvaneciendo de a poco hasta que, de pronto…“¿Trajiste tu juguete nuevo? ¿Podemos jugar en el recreo?” Pues, ¿acaso no estábamos discutiendo? Esto es lo que nos hace niños, sabernos invencibles un momento y, al otro sentirnos los más vulnerables del mundo; entonces, extrañamos a Mamá, las granadillas de los mocos de gigantes comienzan a gustarnos, las ensaladas con sabor a tierra son las mejores y Papá, ese Papá gruñón y amargado se convierte en el ser humano más amado. “¿Por qué un alien tiene tantas ganas de vivir en este planeta? ¿Por qué se roba un cuerpo, y sus recuerdos tristes, y su trabajo aburrido? Tal vez este alien solo quiere tener una familia…” (p. 117).

Aunque la autora haya escrito este libro para un público infantil, no hay restricción alguna si el lector adulto quiere acercase a él. Una vez, alguien dijo que los mejores libros no tienen límite de edad o condición, solo andan en busca de un buen lector. Yo lo creo así. La historia de Benjamín es acerca de los sueños, los juguetes, los viajes intergalácticos, las sospechas sobre la presencia de alienígenas en la Tierra, la forma en que intentamos entender a nuestros padres, los juegos con los amigos y con nuestro hermano gemelo imaginario, con la gallina y los cucarrón-cometa. Este libro nos permitirá recordar a más de uno lo maravilloso de saberse niño” (Octubre, 2017).

lunes, 2 de octubre de 2017

Mis libros leídos: "El jorobadito", de Roberto Arlt.

Arlt, Roberto (1933) El jorobadito. Fabril Editora, 1968. Buenos Aires, Argentina.

“(…) todos sabemos que estamos condenados a muerte. Hoy, mañana, el año que viene… pero un día…”

El jorobadito es el libro número 22 que leo en el año, la misma cifra que mi edad actual, a tan solo dos semanas de llegar a las 23 primaveras. Esta colección de cuentos, publicada originalmente en 1933 y reeditada en más de una ocasión, fue escrita por Roberto Arlt con el ánimo de dar inicio a su legendaria obra narrativa (aunque no conscientemente, claro), desconocida por muchos y apreciada por tantos. Entre sus más grandes lectores se encuentran Julio Cortázar y Ricardo Piglia, ambos fascinados por el estilo de Arlt, decidieron trabajar al interior de dicho universo narrativo durante algún tiempo; de esta manera, tanto Cortázar como Piglia coordinaron grandes antologías de la obra del escritor versátil. El uno escribió el prefacio y dirigió el título Obra completa, editado por Omeba, en 1981; el otro, lo hizo con la mejor antología de cuentos del autor hasta ahora registrada, editada por Seix Barral, del Grupo Planeta, en compañía de Omar Borré, hacia el año de 1997.

Nos hallamos con un escritor poco bondadoso que se vale de la tragedia del ser humano para detonar las tramas de sus cuentos y construir personajes con rasgos autobiográficos, a la vez que engañosos, aunque Arlt nos acostumbra a narraciones en primera persona con claro afán de verosimilitud, no solo aquí, también en muchas de sus novelas. En uno de estos cuentos Escritor fracasado, casi un monólogo interior, el narrador ahonda en lo más profundo de su subconsciente, declara suspicazmente sus principios estéticos dentro del complejo mundo literario que le tocó vivir. «¿Para qué afanarse en estériles luchas, si al final del camino se encuentra como todo premio un sepulcro profundo y una nada infinita? Y yo sé que tengo razón». Aquí se arremete directamente contra los críticos ultraconservadores, contra los escritores estériles; se muestra un desprecio por la posición oficialista literaria. Pero este desprecio no se limita únicamente al mundo del arte, muestra la misma animosidad por cualquier vivencia institucionalizada, como se puede ver en los cuentos Ester PrimaveraEl jorobaditoNoche terrible Una tarde de domingo, en donde el malestar hacia el concepto del matrimonio es más que notorio. En Pequeños propietarios y Las fieras, la cosa no es inferior, aparece siempre una resistencia ante el orden impuesto. ¿No se les hace que Arlt escribe siempre a partir de lo que sucede a su alrededor? Su oficio como periodista, redactando sus populares Aguafuertes, le permitió establecer una visión de mundo en la que el oprimido es el protagonista y todo se mueve como a pie de página. No hay duda alguna de la habilidad notable de Arlt para cartografiar su realidad. El antihéroe planteado por este autor es casi siempre el mismo, en definitiva, concentra la angustia y frustración de un hombre estigmatizado por la sociedad en crisis en la que vive.

Este libro fue la primera colección de cuentos que, en vida, publicó Roberto Arlt. Hoy, años después de dicha publicación, rescato el legado de tan magno escritor e invito a los lectores a acercarse a su obra, puesto que éste es uno de esos autores que merecen más, mucho más.

lunes, 4 de septiembre de 2017

Mis Libros Leídos: La noche en que Frankenstein leyó el Quijote – Santiago Posteguillo.

Posteguillo, Santiago (2012) La noche en que Frankenstein leyó el Quijote. Colección  Booket. Editorial Planeta. Barcelona, España.
“(…) ¿A quién le debemos el orden alfabético en nuestras bibliotecas? ¿Qué personaje de la ficción literaria superó a su creador, aún después de la muerte? ¿Escribió Shakespeare, realmente, todas sus obras? ¿Recurrió Alejandro Dumas (padre) a un ayudante para escribir sus grandes novelas? ¿Qué genio de la literatura universal logró escribir una obra maestra en veintiséis días? ¿No se han conocido todos los textos de Franz Kafka? ¿Los escritores que escriben sobre asesinos, alguna vez han matado a alguien? ¿Quién es Alice Newton? Las respuestas a éstas y otras preguntas se encuentran al interior de este libro, una colección de lo más didáctica acerca de los misterios y curiosidades alrededor de la literatura.

Es un texto dirigido a los lectores curiosos y a aquellos que han querido iniciarse en la lectura de los clásicos, pero que al encontrarlos sumamente distantes y complejos, han preferido dejarlos de lado. “Me gustaría que quien leyera este libro sintiera la necesidad de leer otros”, comenta el autor, quien estuvo de visita en Bogotá, durante el mes de agosto. “Siempre tengo miedo de que la gente se olvide de los clásicos”. Por esta razón, Posteguillo ha decidido acoplar estas anécdotas y detalles misteriosos de la vida de los escritores para que la curiosidad y el interés vuelvan a florecer. “Llevo muchos años impartiendo clases de literatura y descubrí hace tiempo que lo curioso, lo anecdótico o lo misterioso de la vida de los escritores y escritoras de todos los tiempos atrae a los estudiantes hacia sus obras, que es lo esencial: que lean sus obras”.



Además de las anécdotas y los relatos misteriosos, en La noche en que Frankenstein leyó el Quijote, para dar rienda suelta a la vida secreta de los libros, se hallan las ilustraciones de Joan Miquel Bennasar y Josep Torres, que facilitan la lectura de lo que Santiago Posteguillo ha logrado configurar como una herramienta fascinante para hacer que los lectores sigan siendo lectores y se interesen por descubrir aquello que se encuentra oculto detrás de las vidas de los libros (porque los libros tienen otras vidas)”.

Recomiendo, entonces, la lectura de este texto a quienes disfruten de la capacidad de asombrarse, de verse anonadados ante datos poco explorados y que encuentran regocijo en aprender siempre un poco más acerca de la literatura. Lean, pues, para saber si acaso Frankenstein aprendió a leer.

sábado, 19 de agosto de 2017

Mis Libros Leídos: Aves de paso – Eduardo Peláez Vallejo.

Originalmente publicado en: Revista Canéfora.

Peláez Vallejo, Eduardo (2017) Aves de Paso. Alfaguara. Penguin Random House, Grupo Editorial. Bogotá, Colombia.

Y lo leí completo, y me gustó completo, y terminé, por completo, satisfecho. Esa ha sido la sensación que me ha dejado la lectura de Aves de paso, el último libro que ha publicado el escritor antioqueño Eduardo Peláez Vallejo, quien es, posiblemente, el representante del género del testimonio en la literatura colombiana contemporánea. Lo dije, previamente, en una entrevista que le hice al autor y que apareció publicada en el suplemento cultural del periódico El Espectador. Ahora, después de haber completado la lectura de esta historia, puedo confirmar que, sin duda, Peláez Vallejo es dueño de una prosa finísima, tenue y sutil, con la que le da rienda suelta a los artilugios, siempre tan huidizos, de la memoria.

Aves de paso es la historia de los hermanos del autor, Ricardo y Marta Luz. Se trata de una reconstrucción minuciosa del recuerdo hecho verbo, una historia acerca de la posibilidad de vivir en un mundo en el que el tiempo se va rápido y el aire no alcanza para que todos respiren al mismo ritmo. Los retratos, los escenarios difusos, las anécdotas comiquísimas, las miradas en retrospectiva a lo que pudo haber sido y no fue, hacen de este libro un culto a la posibilidad de soñar despierto, una suerte de búsqueda de la vida que se va quedando encerrada al interior de una finísima gota de tinta azul que yace en el pie de una criatura diminuta.

Los ojos, de color sin nombre, mezclaban el verde, el pardo y el amarillo de tonos rebajados y disparejos (un ojo más claro que el otro), pero la mirada no carecía de unidad y verlo no hería como una imperfección ni representaba un felino. Eran ojos de paz de un hombre de paz y brillaban al sol bajo las cejas cerradas y las pestañas rubias, como una adición de vitalidad, luz y color” (p. 23).
Con este libro he logrado una lectura maravillosa de lo que significa soñar con los ojos abiertos, conocer al desconocido y tomarle afecto, llorar con la congoja ajena y sentir con el corazón distante y apretujado, vivir, morir y montar a caballo, caerse de él y luego pararse, para seguir conversando con el jinete de al lado. En el transcurso de la lectura se me vino a la memoria aquella película de 2013, Philomena, dirigida por Stephen Frears y protagonizada por Judi Dench; un acierto cinematográfico para describir el dolor de una madre ante la imposibilidad de conocer el paradero de su hijo perdido. Aves de paso no habla sobre los hijos perdidos y las madres que se pasan la vida buscándolos, sino de los sentimientos que no se dieron y que quedaran, como el viento, latentes en la inmensidad.

Eduardo Peláez Vallejo ha dicho que él no escribe de otra cosa distinta a lo que ya conoce, pues a Dios gracias porque ha sabido muy bien cómo fundir la ficción al interior de la realidad y así, poner a funcionar un episodio sumamente terrenal como si fuera la mayor historia jamás contada. Su obra no es acerca de su vida, sino de cómo su vida se ha hecho literatura con el paso de los años. “Ella, como todos nosotros, es un enigma”.

Eduardo Peláez Vallejo y Santiago Díaz Benavides, 2017. Fotografía, Paula Díaz.
Recomiendo, entonces, la lectura de este libro, esperando que los lectores puedan sentirse tan a gusto como yo lo hice, y con el ánimo de que puedan entender que no importan tanto los años vividos como los días venideros en los que la alegría será el sustantivo que le ponga nombre a nuestro destino.

domingo, 13 de agosto de 2017

Mis Libros Leídos: Caídos del cielo – Ray Loriga.

Loriga, Ray (1995) Caídos del cielo. Plaza & Janés. Barcelona, España.

Caídos del cielo es la tercera novela escrita por el autor madrileño Ray Loriga, recientemente ganador del Premio Alfaguara de Novela 2017. Con este libro logró posicionarse como una de las voces narrativas más interesantes de la literatura española contemporánea y confirmar así que sus intereses al momento de escribir están lejos de lograr un nombre imborrable para la historia de la literatura universal.

En esta novela, un chico que escapa en un auto, acompañado por ella, una chica de lo más hermosa, a quien no conoce de antes, pero de la que se irá maravillando con el pasar de los días, ha asesinado con una pistola a un guardia de seguridad y la policía lo está buscando. Nadie tiene la menor idea acerca de su paradero y su hermano menor es el único que parece estar tranquilo con lo que está sucediendo. Es precisamente él quien narra la historia de su hermano y hace que los lectores nos sintamos en medio de una road movie en la que una huida, del tipo Bonnie y Clyde, es el eje central. “La maldad disimulada, la imposición de una identidad, son motivos suficientes para que el protagonista se fugue en compañía de la chica y reclame a voz en grito, en cada uno de sus actos, que lo dejen en paz”.

“Después de disparar, pasó un segundo negro, completamente oscuro, como si se hubiera disparado en su propia cara. No sentía la mano y no sentía el peso de la pistola. Luego empezó a ver otra vez y lo primero que vio fue la cara de la gente asustada, sólo que no parecía gente, no tenían nada que ver con lo que había visto antes. Entonces se dio cuenta de que todo, la caja registradora, los botes de comida, las revistas en los expositores, cualquier cosa que mirase, todo, parecía estar recién hecho, recién inventado, nuevo, eran cosas que él no conocía, que nunca había visto. Cada paso que dio hacia la salida le pareció nuevo, cada vez que respiró tuvo la sensación de respirar un aire nuevo y cuando por fin se vio en el espejo que había junto a la puerta de cristal se encontró tan diferente y tan lejanamente familiar que estuvo a punto de saludarse. Tampoco pudo evitar ponerse un poco contento al darse cuenta de que él seguía vivo y era otro el que se había muerto” (p. 69).
Eran otros tiempos cuando Ray Loriga publicó este libro. Aún no tenía 30 años, llevaba el cabello largo, chaqueta de piel y tatuajes, más parecido a un cantante de rock que a un escritor. Sus dos títulos anteriores, Lo peor de todo (1992) y Héroes (1993), son una colección prodigiosa de versos sueltos que ilustran la afición por personajes jóvenes, algo extraviados, con más preguntas que respuestas, héroes de comic, inocentes pese a su aparente rudeza; este tipo de personajes son los que llegan a este libro, como ángeles caídos, de allí el título.

Como en Natural Born Killers (1994), dirigida por Oliver Stone (1946), en Caídos del cielo hay una sátira interesante, muy de los años 90, hacia los medios de comunicación y los reality shows, que ahora ya están tan asentados que nadie los critica, sino que se asumen como géneros fijos y populares. Esta novela está salpicada por música rock, películas y personajes iconográficos, como Bruce Lee, o Thelma y Louise, además de ciertos diálogos y actantes estereotípicos (la pareja de policías, el malo y el bueno, el tonto y el inteligente).

Pues bien, las páginas de Caídos del cielo le permiten al lector sentirse ante una película, una reproducción de algún clásico de carretera, y experimentar la sensación de que, en realidad, nada importa. Recomiendo este libro a quienes quieran conocer a Loriga como autor, a los que gusten de historias similares, relatos ágiles, cinematográficos, como una canción de Bowie o alguna melodía de The Smiths.

En el siguiente link, se encuentra una entrevista que le hice al autor, durante su visita a Colombia, como parte del trabajo que vengo realizando para la Revista Canéfora: 

viernes, 4 de agosto de 2017

Mis Libros Leídos: El último donjuán – Andrés Mauricio Muñoz.

Muñoz, Andrés Mauricio (2016) El último donjuán. Seix Barral. Editorial Planeta. Bogotá, Colombia.


‘El último donjuán’, Andrés Mauricio Muñoz. Seix Barral. Editorial Planeta. 304 páginas. $42.000

La novela publicada en Bogotá, está compuesta por una nota preliminar y 6 partes.

'Andrés Mauricio Muñoz es, quizá, uno de los mejores narradores de la literatura colombiana contemporánea; con este libro, va llevando de la mano a los lectores como si fueran andando por el borde de alguna fosa o piscina demasiado profunda, y cuando más seguros se sienten, los arroja de espalda sin posibilidad de reacción. Se trata de una narración compuesta por distintas historias protagonizadas por personajes diversos y bien estructurados, que se hallan implicados en situaciones tan absurdas como problemáticas. Es el internet el espacio escogido para el desarrollo de las acciones, y la trama gira en torno a las andanzas de un psicópata virtual que con una habilidad notable se camufla como camaleón entre largas cadenas de bytes y códigos binarios. El último donjuán, título publicado en 2016 por la Editorial Planeta, es una de esas novelas que lo tumban a uno de la silla en la que estaba sentado, que lo abofetea en la cara y se sale con la suya. Un libro de esos que se cuentan como queriendo dar el golpe antes del último timbrazo que anuncia el final del enfrentamiento en el cuadrilátero. Todo un Knock out.

 “Contemplé por un momento más el vaivén de las cobijas y pensé en lo increíble de la vida; de la continuidad de esa simple oscilación dependía mi felicidad. No me sentí capaz de seguir vigilando su respiración; aunque no había razón alguna para ello, me llenaba de pánico que de un momento a otro las cobijas dejaran de moverse y ella de vivir. Me dediqué entonces a mirar el titilar de los dos puntos del reloj despertador, esperando a que sonara” (p. 131).
Con este libro he logrado una de las lecturas más inquietantes que he hecho en lo que va del año. Esta novela, que empieza planteándoles a los lectores una serie de situaciones de lo más cotidianas, en relación con el uso de internet, combina todo lo bueno de la narrativa: humor, hiperrealismo, erotismo y reflexión. Mientras avanzaba en las historias, me daba la sensación de estar ante una especie de narración similar a la que se evidencia en la película Relatos Salvajes (2014), dirigida por Damián Szifron, pero al acercarme al desenlace cambié de parecer: esta novela lleva implícita un tipo de narrativa audiovisual similar a la que podría verse en películas como Cloud Atlas (2012), o Nocturnal Animals (2016), historias concéntricas que tienen preparado un final de alto impacto.

Recomiendo, pues, la lectura de este novelón que tanto me ha gustado, no por las historias que se cuentan, sino por la forma en que se cuentan. Algo me dice que la literatura colombiana ya tiene un buen futuro en manos de autores como Andrés Mauricio Muñoz' (El Espectador, 2 de agosto de 2016).

martes, 11 de julio de 2017

Mis Libros Leídos: Criacuervo – Orlando Echeverri Benedetti.

Echeverri Benedetti, Orlando (2017) Criacuervo. Angosta Editores. Medellín, Colombia.

La novela publicada en Medellín, está compuesta por una introducción, dos partes divididas en 10 capítulos, y un epílogo.

‘Criacuervo’, Orlando Echeverri Benedetti. Angosta Editores. 211 páginas.
Criacuervo es un salto al vacío, una oda al destino, un guiño a la tragedia olvidada de vivir la vida sin más ambición que perderse en ella. Esta novela de Orlando Echeverri Benedetti, publicada por Angosta Editores, narra la historia de los hermanos Zweig y su débil intento por hacer caso omiso al destino que les ha sido impuesto. Por medio de las acciones de los personajes, los lectores podrán adentrarse en esta historia contundente y frenética. El inicio del libro no habría podido ser mejor: “En la luneta intacta del vehículo deformado entre los fresnos, la policía encontró una calcomanía que rezaba: Quizá el enigma de Dios sea tan vago y, sin embargo, tan cierto. Dentro del carro se hallaban los cuerpos sin vida de una pareja de biólogos...”. De corte detectivesco y con un toque de misterio, la obra de Orlando Echeverri Benedetti se propone agarrar a los lectores a partir de las primeras líneas. Y lo logra, por supuesto. Este autor cartagenero, ganador del Premio Nacional de Novela Idartes (2014), demuestra con este libro que es una de las voces diferentes de la narrativa colombiana’ (Lecturas El Tiempo, Julio de 2017).

Este ha sido el libro número 17 del 2017, una de las lecturas más agradables que he hecho en lo que va del año y sí, debo decirlo, de las mejores de mi vida. Esta novela se ha convertido en una de mis historias favoritas, por la forma en que está narrada y por lo que me hizo sentir mientras la leía, por lo que cuenta sobre lo humano: estamos jodidos si pensamos que podemos huir del destino. Todos tenemos el camino preparado, lo que pasa es que no nos damos cuenta. Y nos pasamos la vida siendo un Klaus, que se queda en medio del desierto para no sentirse muerto, o un Adler, que decide que el agua ahoga menos que el aire.

“La certeza de saberse perdido lo fundió con las sombras y el aliento del desierto: ese aire tibio y salobre que había nutrido su sangre durante una década. Había intentado huir del mundo, pero el mundo ya había elaborado cuidadosamente sus planos de destrucción, un algoritmo inquebrantable según el cual todos sus propósitos no eran más que un artificio, un disfraz, un puñado de maquillaje barato con el cual encubrir que era un polizón confinado en sí mismo” (pp. 192 – 193).
Recomiendo la lectura de este libro que en tres días terminé, esta novela que deja más dudas que certezas, qué vaina buena para los lectores. Ya me sentía cansado de esas historias que no le permiten a uno ni siquiera imaginar una cuchara, todo ya está prefigurado. Pero aquí, el lector es el que tiene la tarea de decidir qué es lo que viene después. El final de este libro es como una exhalación después de haber hecho el amor, uno no sabe si lo que sigue es algo igual de bueno o todo lo contrario. Qué tremendo acierto el de Angosta Editores al pescar semejante joya, y qué buen trabajo el de Orlando Echeverri Benedetti al escribir como lo ha hecho. ¡Enhorabuena!

miércoles, 17 de mayo de 2017

Mis Libros Leídos: Si el río hablara… – Alexandra Escobar, Nora González, César Badillo.

César Badillo Alexandra Escobar, Nora González (2014) Si el río hablara. Teatro Colombiano. Universidad Distrital Francisco José de Caldas. Bogotá, Colombia.
«Todos corrieron en la plaza, en el circo, en el atrio, en donde el sello de Dios hizo palidecer las ventanas. Carlos mató a Bernardo, Ernesto mató a Heriberto y Pedrito, hijos gemelos de don  Bautista. Melquiades mató a Patrocinio, vecino de Jenny. Jenny mató a Ferney, Conejo mató a Jenny. Vicente mató a Carlos, Isidro mató a Pompilio, Alicia mató a Conejo…»

No suelo leer piezas teatrales, por lo que esta lectura ha sido significativa en todo sentido. Me fue recomendada por una de las personas a las que más aprecio en este mundo; un día, me dijo que, de seguro, esta obra sería de mi agrado. Pues, no se ha equivocado. Si el río hablara (2014) se ha convertido en mi obra de teatro favorita.
Este es un libro que habla sobre perderse, dejarse llevar; sobre llorar y no encontrar el camino de regreso. Narra una historia acerca de la violencia, el abandono, y la fragilidad de los cuerpos. A lo largo de 40 páginas, se describen en 11 escenas, las acciones que transcurren entre 9 personajes, de los que destacan tres: Poeta, Mujer y Devota. Alrededor de ellos, el lector podrá enterarse del desarrollo de las situaciones y comprender que la premisa de esta historia es que, a veces, la razón del dolor camina en nuestros sueños, sin que oigamos sus pasos.
Se trata, pues, de una reflexión acerca de la memoria de las víctimas de la guerra, a través de tres voces que quieren salir, cada una a su manera, de esa zona gris que es la pérdida del sentido de la vida. MUJER es una madre que ha perdido a su hija y de la que no conoce detalle alguno sobre su paradero; POETA, un hombre al que se le revela, de a pocos, su propósito en el mundo, aunque éste siga un rumbo errado; DEVOTA, otra mujer que se resiste al olvido y busca en su vida la memoria de los muertos del agua. Los santos orientan sus días y la mierda sus groserías.
Como el libro es pequeño, el comentario es pequeño, pero no quiere decir que no tenga mucho más que manifestar acerca de este ejercicio de lectura. Es que con el teatro pasa algo extraordinario: Si uno no ve la obra o la lee, entonces, todo el esplendor, la magia, la escenografía, se pierde. Recomiendo esta lectura a todos los que en algún momento han sentido que tienen las manos frías, o que sus palabras dilatan sangre. Qué todo buen lector pueda escuchar aquello que diría el río si éste hablara.

sábado, 13 de mayo de 2017

Mis Libros Leídos: Este lugar de la noche – José Manuel Arango.

Arango, José Manuel (1984) Este lugar de la noche. Colección Popular. Instituto Colombiano de Cultura. Bogotá, D. C.

1
Sentados
En círculo, el rostro
Cerrado por enigmática
Sonrisa

Los sordos
Hacen signos extraños
Con los dedos

2
Y cuando la oscuridad
Es silencio

Oyen
Con la sien en el puño
Sus pensamientos
Asilo, José Manuel Arango.

Otro libro de poesía para el historial de mis lecturas, lo que es un dato no menor, teniendo en cuenta que no suelo acudir a la lírica cuando de leer se trata. Con este poemario me encontré por accidente, aunque ya había recibido referencias de su autor. Este lugar de la noche, una amalgama de sueños y tentaciones nocturnas, de sabores, imágenes y olores. Un libro de poesía, un poema sobre los libros, sobre la vida.
José Manuel Arango (Carmen de Viboral, Antioquia, Colombia, 1937 - Medellín, 2002). Fue profesor de Lógica simbólica en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Antioquia durante casi tres décadas. Cofundador y coeditor de las revistas Acuarimántima y Poesía, de Medellín, e Imago de Copacabana. Premio Nacional de Poesía por reconocimiento de la Universidad de Antioquia, en 1988.
Este libro suyo lo escribe de manera rigurosa y elaborada. "Es el precursor de una poesía erótica de alto aliento, no frecuentada en Colombia con tanta intensidad", escribe Fernando Ayala Poveda. Y agrega: "Su exploración metafísica no cae en la gratuidad: aproxima al hombre frente a los interrogantes de la noche: madre nodriza de la muerte, el recuerdo, lo nocturnal del alma humana. Se emparenta aquí con Novalis. Su lírica breve tiene un universo por construir con ahínco".
No sé si estos versos sean de un Novalis, o un Rimbaud, o un Flaubert, solo puedo dar cuenta de que he leído un libro en el que la vida se condensa de a poquitos, a lo largo de cada estrofa, llenándolo todo de un aroma distante a canela, a pasto mojado, a noche húmeda, a luna llena… En algún lugar de la noche, un par de letras están esperando para ser descritas, tocadas, recordadas. ¿No es el mundo un lugar para escribir? La noche da cuenta de lo sutil que puede ser esta vida, solo hay que saber escuchar.

martes, 2 de mayo de 2017

Mis Libros Leídos: Hasta que pase un huracán – Margarita García Robayo.

García Robayo, Margarita (2015) Hasta que pase un huracán. Laguna Libros. Bogotá, Colombia.

(…) Toño se pegará a mi espalda, me abrazará por la cintura y me dirá al oído: algún día saldremos de acá. Y yo: acá nos quedaremos hasta que pase un huracán (p. 36).
A Margarita García Robayo la he venido siguiendo desde hace un tiempo. Sé que es cartagenera y reside en Buenos Aires; ha publicado títulos como Hay ciertas cosas que una no puede hacer descalza (2009), Las personas normales son muy raras (2011), Lo que no aprendí (2013), y Cosas peores (2014), entre otros. Éste último le mereció el premio literario Casa de las Américas en el mismo año de la publicación del texto, razón por la cual se ha situado como una de las voces femeninas más interesantes de la narrativa colombiana contemporánea, y tal vez, de todo el continente latinoamericano.

Recientemente, he terminado de leer Hasta que pase un huracán (2015), uno de esos libros que son pequeñitos, pero que tienen un contenido inmenso. Es un texto que se lee de un tirón, rapidito, como un suspiro. La historia gira alrededor de una mujer que ha decidido que el único propósito de su vida es convertirse en extranjera, escapando de la ciudad costera que la vio nacer, en donde el tedio es la condena que se ha de cumplir; con el tiempo, su anhelo por estar lejos se hace más grande, y decide que su vida no tiene más remedio que ir de aquí para allá, de arriba abajo, de abajo arriba, contando hacia atrás, 25, 24, 23… Es una mujer que no sabe si va o viene, que no se queda quieta; una mujer que es como el viento.

Con un ritmo sencillo, lo narrado adquiere fuerza y permanece en la cabeza del lector de principio a fin. “Yo odiaba a mi ciudad porque era bellísima y también feísima, y yo estaba en el medio. El medio era el peor lugar para estar: casi nadie salía de ese medio, en el medio vivía la gente insalvable; allí no se era tan pobre como para resignarse a ser pobre para siempre, entonces la vida se gastaba en el intento de escalar y redimirse” (p. 7). Una gran economía de palabras, recursos bien utilizados (flashbacks, diálogos no convencionales, planos medios, etc.), y un ambiente que fluye, hacen de esta novela lo que es: una reflexión sobre la posibilidad de estar vivo, mientras no se espera nada más que seguir, aunque ni siquiera eso sea suficiente; vivir, eso y nada más.

Pues bien, recomiendo la lectura de este libro, no tanto por su historia, sino por la forma en que está contada; seguramente, más de un lector sentirá ganas de leer mucho más y quedará con la sensación, buena o no, de que la vida no es más que sentarse a esperar hasta que pase un huracán.



miércoles, 26 de abril de 2017

Mis Libros Leídos: Cantos del desamor y el desencanto – Fernando Cely.


Cely, Fernando (1995) Cantos del desamor y el desencanto. Magia de la Palabra Editores. Bogotá, D. C.

Ayer
Te vi caminar
Por la acera
De una calle cualquiera.
No eras la misma:
La locura
No brillaba en tus ojos
Tu piel
Marchaba sin fragancias,
Tu aire
No respiraba vientos.
Eras tú
Perdida entre las gentes,
Eras tú caminando por la vida,
Sin mí.

Ayer, Fernando Cely.

Ya lo he dicho antes: No suelo leer poesía. Pero, ya sea por una necesidad de la vida, o por un deseo oculto entre lo más profundo de mi alma, me he topado con un libro de lo más artesanal, publicado un año después de mi nacimiento, escrito por alguien al que alguna vez tuve la oportunidad de escuchar, un hombre que decidió darle a la poesía las riendas de su vida: Fernando Alberto Cely Herrán, bogotano él, nació hacia el año de 1957. Ha dedicado su vida entera a las letras y es quizá, uno de los mejores poetas que ha visto la capital colombiana en los últimos años, pero ahí está la cosa, casi nadie lo conoce. Ha publicado más de 10 libros, todos de poesía, pero solo unos cuantos siguen por ahí, esperando para ser leídos.

Pues bien, debo decir que me siento triste por saber que las letras en mi patria no valen absolutamente nada. Es una mierda la literatura, sí, porque no importa el talento del escritor sino el apellido que tenga adherido a su nombre. Yo no quiero esto, no quiero que las letras se vuelvan en un producto más del mercado. Grito, me quejo, doy vueltas en el suelo, para que los poetas encuentren oídos y los novelistas deleiten cabezas. Hoy, pido por el alma de un arte que de a poco se va extinguiendo.

Recomiendo a todo lector curioso de este espacio que si alguna vez encuentra un libro como el que yo he hallado, no dude en leerlo, de seguro, le parecerá placentero. Unámonos todos de una buena vez, escritores y lectores, para decirle al mundo que nos importa un bledo lo que quieren hacer de nosotros, no seremos lo que esperan de nosotros. 

sábado, 22 de abril de 2017

Mis Libros Leídos: Si una noche de invierno un viajero – Italo Calvino.

Calvino, Italo (1979) Si una noche de invierno un viajero. Traducción de Esther Benítez. Ediciones Siruela. Barcelona, España (1980).

«La empresa de tratar de escribir novelas apócrifas, que me imagino escritas por un autor que no soy yo y que no existe, la llevé a sus últimas consecuencias en este libro. Es una novela sobre el placer de leer novelas; el protagonista es el lector, que empieza diez veces a leer un libro que por vicisitudes ajenas a su voluntad no consigue acabar. Tuve que escribir, pues, el inicio de diez novelas de autores imaginarios, todos en cierto modo distintos de mí y distintos entre sí: una novela toda sospechas y sensaciones confusas; una toda sensaciones corpóreas y sanguíneas; una introspectiva y simbólica; una revolucionaria existencial; una cínico-brutal; una de manías obsesivas; una lógica y geométrica; una erótico-perversa; una telúrico-primordial; una apocalíptica alegórica. Más que identificarme con el autor de cada una de las diez novelas, traté de identificarme con el lector...» Italo Calvino.

Un libro no es un libro hasta que lo hemos leído una y otra vez, siempre con una idea distinta de lo que podamos encontrar en su interior. La historia no es tan importante como la manera en que se cuenta, por ello los buenos libros siempre serán mejores por la forma en que están escritos que por lo que dicen.

Pues bien, recientemente, he terminado de leer mi doceavo libro en lo que va del 2017. En este año, he podido disfrutar de lecturas diversas, algunas muy buenas y otras no tanto. Unas maravillosas y otras, un poco más terrenales. Pero en ningún momento me había topado con un libro tan magnífico como éste, al que llegué por recomendación de uno de mis maestros, el escritor Oscar Godoy. Él, en medio de una clase, había comentado que esta novela nos permitiría, a mí y a los demás estudiantes, explorar en las variantes de la narración, de la perspectiva desde la que se cuenta, no tanto de la historia como de los medios para contarla. Dicho esto, me vi en la necesidad de consultar sobre el libro y su autor. Comencé a leer la novela y… ¿qué creen que pasó?

En este libro, un Lector, que eres tú, que soy yo, comienza a leer la última novela de Italo Calvino que se titula Si una noche de invierno un viajero, pero de repente, un error de encuadernación no le permite continuar. La búsqueda del ejemplar correcto lo conduce a otra novela Fuera del poblado de Malbork, y en medio de ella conoce a una Lectora especial (y bueno, ¿qué lectora no lo es?), Ludmilla. Habla con ella, se siente enamorado y sus encuentros ocasionales los llevan a encontrarse con otros libros, diez historias diferentes que no logran finalizar. En este andar de letras, el Lector descubre una red de falsificación liderada por un hombre que está obsesionado con Ludmilla. Una lectura y otra, una serie de sucesos inexplicables, personajes extravagantes, escritores ermitaños, editores corruptos, gobiernos opresores… La cuestión es ¿cuál historia espera su fin allá abajo?

Tengo que decirlo: Sí, este es de los mejores libros que he leído. No tengo ninguna duda al respecto. Por ello, espero que todo lector que se acerque a este blog pueda encontrarse al interior de estas páginas escritas por el buen narrador italiano, y pueda entender así que no todos los libros tienen que terminar de la misma forma, que no todos deben hablar sobre las mismas cosas, y lo más importante, que son todos parte de uno solo, uno que se llama Vida.


lunes, 17 de abril de 2017

Mis Libros Leídos: El Dragón Rojo – Thomas Harris.

Harris, Thomas (1981) El Dragón Rojo. Traducción de Elisa López Bullrich. Edit. DeBolsillo. Penguin Random House, Grupo Editorial. Barcelona, España (2000).


En el camino que he tenido que transitar para llegar a ser el escritor que pretendo, me he visto en la necesidad de acudir a ciertas lecturas y documentos cinematográficos que me permitan entender la manera en que se han narrado ciertos temas que son de mi interés. Uno de ellos tiene que ver con la forma como un asesino piensa y ve el mundo, ¿qué lo lleva a hacer lo que hace? ¿Qué es lo que siente al arrebatarle la vida a alguien? Así pues, me he topado recientemente con la novela El dragón rojo, escrita por Thomas Harris.

Ya sabía yo de lo que trataba la historia, puesto que había tenido la oportunidad de ver la adaptación al cine que se realizó hacia el año 2002, dirigida por Brett Ratner y protagonizada por Edward Norton y Anthony Hopkins. Al ver la película, quedé fascinado ante la complejidad del personaje de Hannibal Lecter, por lo que decidí continuar con la saga cinematográfica y, posteriormente, con la lectura de los libros. Por ahora, esta ha sido mi única lectura de esta saga de misterio. Tal vez me acerque a los otros textos en algún momento de mi vida en el que necesite volver a los personajes de Harris.

Ahora bien, siendo este el undécimo libro que he leído en el año, debo decir que me ha parecido exuberante y magistralmente narrado. Es una novela de misterio, con tintes policiacos, que hace uso de un marco de composición en el que se halla el aterrador Dr. Hannibal Lecter, quien ha herido previamente (algunos años antes de iniciada la narración) a Will Graham y es consultado, posteriormente, por éste último para intentar detener a un nuevo asesino serial, uno que no deja rastros fácilmente y que selecciona a sus víctimas de un modo poco usual.

Una vez inmersos en la trama central, el personaje de Lecter queda de lado, apareciendo en pocas ocasiones, y es Francis Dolarhyde el eje de los hechos que se desarrollan a lo largo de la historia. El Dragón Rojo hace de las suyas, tomando la débil cabeza de Dolarhyde, y el lector es participe de la forma en que piensa éste asesino y la razón por la que decide hacer lo que hace. El pobre Dolarhyde es solo un instrumento de su propio instinto. Graham, en compañía de los agentes del FBI, intenta dar con la pista del Dragón Rojo, mientras éste se mueve constantemente, preparando su próxima aparición.

No contaré mucho más acerca de la historia, pues aunque la mayoría conozcamos la versión cinematográfica, debo decir que ésta dista mucho de lo que se relata en el libro. Hay uno que otro acontecimiento importante que se omite, pero lo más importante es la estrategia narrativa que utiliza el autor para narrar el desequilibrio de una mente esquizofrénica como la de Francis Dolarhyde. Una voz dentro de él, una voz que el lector asume como parte de él, pero lo cierto es que se trata de una voz que tiene su propia identidad. El Dragón Rojo es uno, Dolarhyde es otro. El primero es producto de lo que acontece en la vida del segundo, el segundo es apenas un medio para la transformación del primero.

Pues bien, me ha gustado mucho esta novela. Me ha mantenido durante un buen tiempo pensando en la posibilidad de crear un personaje de estas características. Sólo me resta decir que recomiendo esta lectura a todos los fanáticos del suspenso y la literatura de misterio.

miércoles, 5 de abril de 2017

Mis Libros Leídos: El malestar en la cultura – Sigmund Freud.

Freud, Sigmund (1970) El malestar en la cultura. Alianza Editorial, S. A. Madrid, 2010.
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Ya van diez en lo que va del año; son diez libros los que he podido leer en tres meses y cuatro días; diez libros que me han permitido entender que la vida pasa rápido y no alcanza para descifrar todas las letras que uno quisiera. En esta ocasión, cambié un poco mis horizontes de lectura, dejando aplazadas algunas piezas y olvidando otras; pasé, momentáneamente, de la literatura a la psicología con tintes sociológicos. El décimo libro que he leído es El malestar en la cultura, de Sigmund Freud (1856–1939).

Se trata de un ensayo en el que el autor se da a la tarea de realizar un análisis sociológico de los problemas de la cultura y sus posibles orígenes, abordados desde la psicología, más exactamente, a partir del psicoanálisis. Si bien no es una obra dirigida a especialistas, ni trata de precisar la técnica psicoanalítica o perfilar sus conceptos, el lector que se enfrente a su contenido habrá de tener un conocimiento elaborado acerca del pensamiento freudiano.

Una evaluación de diversos conceptos y episodios históricos, permiten que el autor ejecute un profundo estudio a lo largo de diferentes pasajes en los que relaciona la estructura psicológica del individuo con la sociológica de la cultura. Es ahí cuando la dialéctica de la relación con el otro alimenta el malestar en la cultura, el cual se refiere a todas aquellas prohibiciones que se han impuesto a los hombres con el fin de mantener un orden idealizado en la sociedad, más divino que terreno, lo que conduce a la cultura a un estado neurótico de infelicidad. Y, aunque, la vida hay que aceptarla en sus goces y en sus sombras, al margen de la utopía y de toda idealización de lo humano, no por ello hay que consentir con la injusticia concreta.

“(…) el destino de la especie humana será decidido por la caracterización de si el desarrollo cultural logrará hacer frente a las perturbaciones de la vida colectiva emanadas del instinto de agresión y de autodestrucción” (p. 138).

Surge a partir de esto un interrogante interesante: ¿Cómo es posible la cohesión de masas, y qué fuerzas se oponen a esta “unión” para destruirla y sumir a los individuos en un malestar sin solución? Existe un determinado lazo social que une a los individuos y mantiene siempre un interés por la destrucción, razón por la que la cultura, entendida como la formación de construcciones e instituciones al servicio del programa de mantenimiento del principio del placer, se soporta sobre la base de “potentes identificaciones” (religiones, ejército, movimientos liderados o partidos políticos). Menciona Sergio Hinojosa que, “Eros, capturado en el espejo de Narciso, construye e instituye así lazos afectivos, que sirven a la causa de esta necesaria cohesión social.  ¿Por qué el hombre tuvo necesidad de crear la cultura como medio para mantener esa economía del principio del placer? ¿Por qué la búsqueda del placer y la evitación del dolor llevan al hombre a esa otra “evolución” descomunal que es la civilización? El tratamiento de esta cuestión conduce al análisis de la formación del yo, y a la configuración inicial de los instintos: Eros y Thanatos. Es mediante Eros que nos distanciamos de la repetición inercial de la muerte y nos elevamos a relaciones cada vez más complejas. Eros y Thanatos son para Freud una exigencia teórica necesaria para entender la economía y la dinámica del aparato psíquico. Eros imbricado con Thanatos, Eros interponiendo defensas contra la eclosión de Thanatos. Parece un mito milenario”.

Todo lo anterior, quizá, no sea medianamente entendible, pero eso es algo que exige la narrativa de Freud: debes estar atento, no distraerte con otras cosas, lo que se hace complejo, ya que es imposible no pensar cuando se está recibiendo tanta información. Personalmente, este libro me ha gustado mucho, aunque varias cosas se me hayan escapado; llegué a él por recomendación de una maestra, hace ya un buen tiempo. Estuve aplazando la lectura y, en varias ocasiones, me di cuenta de que si hablaba de este texto, aunque no lo hubiese leído, lograba una buena impresión en una comunidad académica interesada por los problemas sociales. Pues bien, ahora ya sé de lo que habla este libro y he aprendido conceptos fundamentales para mis intereses como escritor.

Ya sea por un interés propio o por recomendación de otras personas, en algún momento de la vida habrá que conocer un poco de lo que habla Sigmund Freud, pues gran parte del comportamiento de la sociedad actual y su análisis se debe a lo que en vida hiciera este hombre.