sábado, 4 de febrero de 2017

Mis Libros Leídos: Cartas a un joven novelista – Mario Vargas Llosa.

Vargas Llosa, Mario (1997) Cartas a un joven novelista. Edit. DeBolsillo. Penguin Random House Grupo Editorial. Bogotá, Colombia (2015).

(…) nadie puede enseñar a otro a crear; a lo más, a escribir y leer. El resto, se lo enseña uno a sí mismo tropezando, cayéndose y levantándose, sin cesar (p. 136).
Desde que tengo memoria y la habilidad para leer, me he preguntado cómo hace un escritor para inventar tan magnas historias y deleitar a los lectores con el simple uso de sus palabras. Aún no he hallado una respuesta y ya he pasado por la universidad, estudiado libros y autores, y practicado sus maniobras para la escritura. Me parece que lo único que me permitirá obtener una respuesta es el hecho de enfrentarme a la escritura misma de un libro. Eso es, precisamente, lo que me he propuesto para los próximos años. Ya he venido trabajando en la redacción de un libro de cuentos al que sólo le hacen falta unos cuantos detalles. Una vez terminado, habré de buscar el apoyo de una editorial, pero eso es otra historia. Lo que me hace escribir este texto, no es la escritura de un libro sino la lectura de uno. Se trata de Cartas a un joven novelista, de Mario Vargas Llosa.

La lectura de este texto me ha permitido comprender que no existe una formula o algún atajo para que una persona pueda escribir un buen libro. Vargas Llosa, aquí, se dirige al lector como si se tratara de una correspondencia que lleva mucho tiempo. Los temas de las cartas son las posibles respuestas que el autor le brinda a un joven escritor que se halla inquieto por entender lo que se encuentra detrás de la escritura de una novela. Pero, ¡cuidado!, el autor nos advierte de algo importante desde el inicio: “Éste no es un manual para aprender a escribir, algo que los verdaderos escritores aprenden por sí mismos. Es un ensayo sobre la manera como nacen y se escriben las novelas, según mi experiencia personal (…) Se trata, pues, de un libro muy personal y, en cierto modo, de una discreta autobiografía”. Nos dirige, a todos aquellos que tenemos la ilusión de escribir, unas reflexiones bastante interesantes acerca del arte de narrar y el oficio de ser escritor. Nos habla de cómo comenzar a darle forma a esa vocación literaria, por dónde empezar a contar una historia, cómo llegar a los buenos temas, explorando diferentes escenarios de la escritura de ficción como la persuasión, el estilo, el tipo de narrador, el espacio, el tiempo, el nivel de realidad, los datos escondidos y los vasos comunicantes. En ocasiones, el discurso se hace extremadamente académico, pero en otros, el autor nos permite entender esa habilidad suya para la escritura de novelas que tantas cosas buenas le ha traído en la vida.

“(…) detrás de esas aventuras ficticias que encienden la imaginación de los lectores y los conmueven, hay no sólo intuición, fantasía, invención y una pizca de locura, sino también terquedad, disciplina, organización, estrategia, trampas y silencios, y una urdimbre compleja que levanta y sostiene en vilo la ficción” (p. 9).

Pues bien, la escritura de un libro no es sólo el deseo mismo de escribir sino el convencimiento en cuanto a ello. Un escritor ha de ser comprometido, disciplinado, perfeccionista, arriesgado y soñador, ante todo, soñador. Recomiendo, pues, la lectura de este buen documento del escritor peruano para todos aquellos que, como yo, quieren dedicar sus días a la literatura.

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