martes, 21 de febrero de 2017

Mis Libros Leídos: Historias de San Petersburgo – Nikolái Gógol.

Gógol, Nikolái (1955) Historias de San Petersburgo. Traducción de Olga Sokolov y Lur Sotuela. Edit. Eneida. Madrid, España (2012).
La literatura rusa es, sin duda, una de las más ricas en la historia de la humanidad. Narradores como Pushkin, Tolstoi, Dostoyevski, Turguénev o Chéjov, nos han permitido entender que las mejores cosas escritas no siempre deben girar en torno a las acciones de un personaje, sino de la forma en que piensa dicho personaje para obrar de una u otra manera; la descripción, la introspección y la reflexión son tres de las características más notables en la literatura propia de la tierra de los zares, y uno de sus máximos exponente es, claro está, Nikolái Gógol (1809–1852), de quien, recientemente, he consultado lo suficiente como para asegurar que fue, y sigue siendo, uno de los mejores narradores de la literatura europea. Pero una afirmación como ésta carece de fundamento si quien la ejecuta no ha tenido acercamiento a la obra como tal. No es el caso, en esta ocasión, pues debo decir que he disfrutado de la lectura de, a mí parecer, uno de los libros de cuentos más maravillosos de todos los tiempos: Historias de San Petersburgo.

Con aproximadamente 260 páginas, este libro lleva en su interior cinco cuentos notables que, de manera impecable, retratan el clima y el ritmo de vida de una Rusia zarista que se debate entre la fantasía y la cruda realidad, tan inundada de divisiones sociales y desigualdades. El autor, con un toque de ironía que es, realmente, espléndido, narra estas historias con tal habilidad que, en ocasiones, el lector se sentirá como si estuviera en una conversación y no en medio de la lectura de un libro.

Pues bien, llegué a estos cuentos por recomendación de una maestra; al principio, solo tenía la idea de cumplir con la tarea, pero después me vi envuelto en un mar de historias, todas tan increíbles, que en lugar de leer únicamente lo pactado en clase, me dispuse a leer todo el libro y, debo decir que me ha gustado sobremanera. El cuento que más curioso me pareció fue La nariz (1836), que narra la historia de un hombre que un día pierde su nariz y, de pronto, la ve caminando por la calle y fingiendo que es un funcionario del Estado. El lector podrá encontrar aquí una cierta similitud con lo que ocurre en La metamorfosis (1912), de Franz Kafka (1883–1924). Otro de los cuentos que disfruté fue El retrato, que es la historia, un poco al estilo de Oscar Wilde (1854–1900), de un cuadro con características misteriosas, un lienzo que pareciera haber sido pintado por el mismísimo demonio. En esta ocasión, el autor hace uso de distintas voces para contarnos lo que sucede alrededor de tan enigmático retrato y, en algunos pasajes, desarrolla un argumento magistral en torno a las acciones de un artista, sus pasiones y motivaciones. De este cuento me llevo una grata enseñanza; sin embargo, el texto que más me ha gustado, debido a intereses personales, es Diario de un loco, en donde se narra la historia de un hombre que está fuera de sus cabales y escribe un diario para entender un poco lo que le ocurre, para intentar acudir a la cordura en un momento de intensa locura. Pero, ¿quiénes somos para juzgar la locura de alguien? ¿Quién asegura que estamos cuerdos?

A través de la narración de paisajes, avenidas y calles, Gógol da cuenta de una sociedad en la que lo más vívido que puede ocurrir, por extravagante que parezca, es la desaparición de una nariz, el robo de un capote y la ira de un alma inconforme que se abalanza sobre hombres de apariencia noble, pero de corazón mezquino; el suicidio de un sujeto a causa de un amor imposible, el terror que produce la mirada de un prestamista retratado o las ocurrencias de un tal rey de España que vive en Rusia. La verosimilitud no es excusa cuando el talento se justifica por sí mismo. Debo decir, a manera de cierre, que no me cabe la menor duda de que éste escritor ruso fue uno de los máximos exponentes de la cultura de su tiempo y, hoy, años después de su muerte, sigue siendo uno de los mejores narradores de la literatura europea. Recomiendo su lectura a todo lector apasionado.

Para complementar el contenido de este texto, sugiero visitar el siguiente link: 

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