miércoles, 5 de abril de 2017

Mis Libros Leídos: El malestar en la cultura – Sigmund Freud.

Freud, Sigmund (1970) El malestar en la cultura. Alianza Editorial, S. A. Madrid, 2010.
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Ya van diez en lo que va del año; son diez libros los que he podido leer en tres meses y cuatro días; diez libros que me han permitido entender que la vida pasa rápido y no alcanza para descifrar todas las letras que uno quisiera. En esta ocasión, cambié un poco mis horizontes de lectura, dejando aplazadas algunas piezas y olvidando otras; pasé, momentáneamente, de la literatura a la psicología con tintes sociológicos. El décimo libro que he leído es El malestar en la cultura, de Sigmund Freud (1856–1939).

Se trata de un ensayo en el que el autor se da a la tarea de realizar un análisis sociológico de los problemas de la cultura y sus posibles orígenes, abordados desde la psicología, más exactamente, a partir del psicoanálisis. Si bien no es una obra dirigida a especialistas, ni trata de precisar la técnica psicoanalítica o perfilar sus conceptos, el lector que se enfrente a su contenido habrá de tener un conocimiento elaborado acerca del pensamiento freudiano.

Una evaluación de diversos conceptos y episodios históricos, permiten que el autor ejecute un profundo estudio a lo largo de diferentes pasajes en los que relaciona la estructura psicológica del individuo con la sociológica de la cultura. Es ahí cuando la dialéctica de la relación con el otro alimenta el malestar en la cultura, el cual se refiere a todas aquellas prohibiciones que se han impuesto a los hombres con el fin de mantener un orden idealizado en la sociedad, más divino que terreno, lo que conduce a la cultura a un estado neurótico de infelicidad. Y, aunque, la vida hay que aceptarla en sus goces y en sus sombras, al margen de la utopía y de toda idealización de lo humano, no por ello hay que consentir con la injusticia concreta.

“(…) el destino de la especie humana será decidido por la caracterización de si el desarrollo cultural logrará hacer frente a las perturbaciones de la vida colectiva emanadas del instinto de agresión y de autodestrucción” (p. 138).

Surge a partir de esto un interrogante interesante: ¿Cómo es posible la cohesión de masas, y qué fuerzas se oponen a esta “unión” para destruirla y sumir a los individuos en un malestar sin solución? Existe un determinado lazo social que une a los individuos y mantiene siempre un interés por la destrucción, razón por la que la cultura, entendida como la formación de construcciones e instituciones al servicio del programa de mantenimiento del principio del placer, se soporta sobre la base de “potentes identificaciones” (religiones, ejército, movimientos liderados o partidos políticos). Menciona Sergio Hinojosa que, “Eros, capturado en el espejo de Narciso, construye e instituye así lazos afectivos, que sirven a la causa de esta necesaria cohesión social.  ¿Por qué el hombre tuvo necesidad de crear la cultura como medio para mantener esa economía del principio del placer? ¿Por qué la búsqueda del placer y la evitación del dolor llevan al hombre a esa otra “evolución” descomunal que es la civilización? El tratamiento de esta cuestión conduce al análisis de la formación del yo, y a la configuración inicial de los instintos: Eros y Thanatos. Es mediante Eros que nos distanciamos de la repetición inercial de la muerte y nos elevamos a relaciones cada vez más complejas. Eros y Thanatos son para Freud una exigencia teórica necesaria para entender la economía y la dinámica del aparato psíquico. Eros imbricado con Thanatos, Eros interponiendo defensas contra la eclosión de Thanatos. Parece un mito milenario”.

Todo lo anterior, quizá, no sea medianamente entendible, pero eso es algo que exige la narrativa de Freud: debes estar atento, no distraerte con otras cosas, lo que se hace complejo, ya que es imposible no pensar cuando se está recibiendo tanta información. Personalmente, este libro me ha gustado mucho, aunque varias cosas se me hayan escapado; llegué a él por recomendación de una maestra, hace ya un buen tiempo. Estuve aplazando la lectura y, en varias ocasiones, me di cuenta de que si hablaba de este texto, aunque no lo hubiese leído, lograba una buena impresión en una comunidad académica interesada por los problemas sociales. Pues bien, ahora ya sé de lo que habla este libro y he aprendido conceptos fundamentales para mis intereses como escritor.

Ya sea por un interés propio o por recomendación de otras personas, en algún momento de la vida habrá que conocer un poco de lo que habla Sigmund Freud, pues gran parte del comportamiento de la sociedad actual y su análisis se debe a lo que en vida hiciera este hombre. 


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