sábado, 9 de diciembre de 2017

Mis Libros Leídos: Seis historias de Madrid – Darío Ruíz Gómez

Ruíz Gómez, Darío (2017) Seis historias de Madrid. Universidad de Antioquia. Medellín, Colombia.


La noche tiene la virtud de borrar toda referencia de lo que aconteció durante el día, de borrar el eco de las multitudes que caminaron por el enjambre de callejuelas o que charlaron en las terrazas de bares y cafeterías, de eliminar datos y nombres de calles y edificios y dejar solamente ante la mirada del flâneur a la deriva los contrastes que el alumbrado municipal va creando al formar volumetrías, horizontalidades y verticalidades, esas geometrías inconsultas que la oscuridad en su contraste con la luz eleva a plano estructural, a remate visual autónomo: como ahora, entre el azulino vapor que sube del adoquinado, se constata que ha desaparecido la profundidad de campo que permite establecer de manera inconsciente las distancias en la perspectiva del ojo, y lo que resta es el plano único que impone la limpidez de la atmósfera y en el cielo las súbitas conquistas de los astros recordando que cada noche es un relato diferente acerca de los días y los oficios de los hombres (pp. 131 – 132).

Seis historias de Madrid (2017), publicado por el sello editorial de la Universidad de Antioquia, es el libro más reciente de Darío Ruíz Gómez, el escritor antioqueño que durante treinta años fue profesor en la Universidad Nacional de Colombia (Medellín), y recientemente Fellowship Writer de la Universidad de Iowa. Con este libro de cuentos rinde un homenaje a la escritura clásica que se sustenta en el rigor de la memoria y la fuerza de la imaginación.

De Darío Ruíz Gómez, debo confesarlo, no había leído ni oído nada antes de toparme con este libro de cuentos. Una mañana, la editorial de la Universidad de Antioquia se contactó conmigo y me preguntaron si quería recibir alguna de sus novedades editoriales; me dieron a elegir entre dos títulos y me decidí por Seis historias de Madrid. Es un libro sencillo en su formato, de tapas verdes, bien diseñado y sin ningún error detectable en la redacción; no llega a las doscientas páginas y ciertamente, es sumamente fácil de cargar. Seis cuentos, casi todos de la misma extensión, que le permiten al lector reflexionar sobre el oficio de la memoria en la literatura y cuán potente es su uso para desarrollar una historia. Después de leerlo, me queda la sensación de que Ruíz Gómez es uno de esos narradores hábiles que se han mantenido al margen, durante muchos años.

El libro inicia con una breve nota biográfica sobre el autor y una presentación de los textos a manera de prólogo; luego viene el primer cuento Hoja seca, narrado con un tono excesivamente metafórico y una cantidad de imágenes que van desembocando, una a una, en simples fraseos que más que contar algo, encierran un olor nauseabundo entre letra y letra. En este caso, los olores que el lector logra percibir no son otra cosa distinta que el fétido e incómodo aroma a mierda. Sí, a mierda, porque en este cuento la memoria explora tan profundamente los sentidos del protagonista que, de repente, sentimos que somos nosotros los que caminamos por las calles, oliendo, huyendo de esa mierda que deja la guerra una vez que ha terminado.

El segundo cuento, La habitación del ángel, me recuerda un poco lo que sucede en El retrato de Dorian Gray, en el que toda la trama surge a partir de un lienzo. Aquí, el personaje principal se deja llevar por el recuerdo al quedarse parado frente a un cuadro. El estilo narrativo es extraordinariamente serpenteado y, hay que decirlo, si no se lee con atención, es probable que no se entienda nada. Caso contrario al del tercer cuento, mi favorito de los seis, Como el verano que se va, en el que todo sucede al interior de una tienda y son las formas, las figuras, los sonidos y los volutas de humo aquellos elementos que configuran la historia; una mujer entra y sale tras quedarse acariciando a un gato regordete, un hombre misterioso observa a los clientes, un niño que no se sabe si está en sus cabales y el tendero, más un hombre regañón que un padre servicial, son algunos de los personajes que aquí participan.

Los otros cuentos, lejos de ser malos, no despertaron en mí el interés suficiente: Letras muertas, Calle menor y Biografía, cierran el libro haciendo caso al anhelo del autor por narrar desde el recuerdo, tejiendo finamente las memorias, esculpiendo con la mente las calles de Madrid, los monumentos, los edificios y la forma de hablar de la gente, de los que andan, de los que se quedan parados esperando a que algo ocurra y los despierte del letargo.

Seis historias de Madrid es un libro escrito con rigor y, de alguna forma, su autor le rinde un homenaje a la escritura clásica de ficción, a las formas barrocas de la narración, a los recuerdos que nos mantienen despiertos e invaden nuestra mente a cada paso, nos hacen ser quienes somos y nos permiten seguir andando, de frente, hasta el final del callejón de la vida que, de a poco, se hace letra” (Diciembre, 2017).

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