sábado, 10 de marzo de 2018

Mis Libros Leídos: Un cementerio perfecto – Federico Falco


Falco, Federico (2017) Un cementerio perfecto. Laguna Libros. Bogotá, Colombia.

“Su cuerpo ya no pesaba nada y se desprendió del colchón y el suelo. Silvi se expandió en un soplo, un aullido, un grito. Un gemido largo le tomó la boca, los jadeos le enredaron el pelo. Silvi flotaba alto, rodeada de viento…” (p. 76).



En las montañas, los resquicios boscosos, los pueblos que se alzan bajo las faldas de las cordilleras y a la orilla de los ríos; en medio de la siesta o de alguna revelación insensata, los personajes de estos cuentos se descubren a sí mismos a la intemperie. El rey de las liebres pasa sus días oculto de la civilización, en una cueva o frente al altar que ha construido con huesos de lebratos. Se narra su historia como si fuera una fábula. ¿Es animal el que actúa, o es hombre? Silvi necesita deshacerse de su fe para entender el desasosiego que la embarga. En este cuento, las cosas siguen un curso impreciso. En un instante, todo marcha en un sentido y luego, el narrador nos hace partícipes de un extraordinario vuelco de tuerca. Más adelante, el diseñador de cementerios más famoso encuentra el lugar ideal para su obra maestra, esa por la que será recordado, pero no todo le sale como hubiese querido. Cerquita del final, Mabel y su padre, luego de años de vivir en el pinar, deben abandonar su casa porque pronto llegará el brazo fuerte de la industria para arrasar con ellos. Por último, la señora Kim, en medio de una tormenta de nieve, contempla el río congelado e intenta entender qué le quiso decir su marido en aquel sueño tan extraño.

Cinco cuentos extraordinarios, que narran el paso de los días, la perfección nauseabunda del tiempo; logran captar la vida y hacerla relato, desmenuzarla en palabras, narrarla, disecarla al interior de unas páginas. Son cuentos que exploran, y casi que reconstruyen, un entorno campirano en tiempos de urbes aplastantes. Aquí, no solo los personajes son protagonistas, también los espacios. Son la muestra irrefutable de que a través de las letras se puede sentir calor, padecer escalofríos, y escuchar el suave soplido del viento que pasa y pasa con suma delicadeza junto a nuestras pálidas mejillas. Su máxima acierto está en el ritmo, que es pausado, pero intenso; la prosa del autor argentino envuelve la cabeza del lector, como si fuera una venda en la frente, tan frenéticamente que el efecto perdura mucho después de haber superado el punto final.

Federico Falco, nacido en General Cabrera, provincia de Córdoba, en 1977, es autor de 10 libros. 6 son de cuentos, 2 son de poesía, y los otros 2 son una nouvelle y una obra de teatro. En 2003 fue premiado en la II Bienal de Arte Emergente del Centro Cultural España Córdoba. En 2004 recibió la distinción Cabeza de Vaca del mismo Centro Cultural como el creador joven destacado en el área de Literatura. En 2005 recibió una Beca del Fondo Nacional de las Artes y en 2009, una beca de la New York University y el Banco de Santander para realizar un MFA en Escritura Creativa en Español. Hacia 2010 la revista Granta lo seleccionó como uno de los mejores narradores en lengua española menores de 35 años.

Con este libro, editado por Eterna Cadencia y coeditado en Colombia por Laguna Libros, Falco reconfirma que es una de las voces más originales e interesantes de la literatura argentina contemporánea y, me atrevo a decir, que se consolida de a poco como uno de los autores más talentosos de los últimos años en Latinoamérica” (Marzo, 2018).

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